Dependiendo…

…de la electricidad y las máquinas.

Esta pequeña entrada es debido a un comentario que escuché en Potosí hace unos 4 días. La persona que lo profirió era una señora entrada en los 50, de nivel medio/alto y surgió a raíz de que les pidiese permiso para conectar mi móvil a la red, único contacto que tuve en ese viaje con mi casa.

No fue un comentario negativo hacia mí, sino un simple comentario a sus amigas. “Antes no dependíamos tanto de la electricidad ni de las máquinas” dijo la señora. La idea era referida a los móviles y los ordenadores, básicamente, tecnologías que seguro la señora no dominaba mucho, ya que entreví una especie de rechazo a estos aparatos. Es un comentario que me recuerda al mito del buen salvaje, ya que implica la creencia de que “antes se vivía mejor”.

Esta última frase puede ser cierta en algunos casos, pero creo sinceramente que no lo es en general. Se me ocurrieron muchas frases para replicarle a la señora, que básicamente eran continuaciones de la suya, ya que su frase es un simple enunciado que no detalla nada, así que aquí pongo algunas:

“Antes no dependíamos tanto de la electricidad ni de las máquinas… por lo que si llamábamos a alguien podíamos no encontrarlo en casa en días”.

“Antes no dependíamos tanto de la electricidad ni de las máquinas… de forma que era más difícil mantener el contacto con gente que no vivía en tu misma ciudad”.

“Antes no dependíamos tanto de la electricidad ni de las máquinas… por lo que cualquier información que necesitásemos había que buscarla en bibliotecas y no se podía obtener en el momento”.

Así que, ¿qué conclusión se saca de la frase de la señora? Que no entiende ni quiere entender estas nuevas tecnologías. Ahora dependemos más de la electricidad y eso puede ser malo, porque antes no se dependía de ella tanto. Pero también es verdad que antes se dependía más del carbón, o de los repartidores de hielo, gas, agua… A cambio de esa dependencia hemos ganado muchas otras cosas, como conexión con familiares y amigos aunque estemos a un océano de distancia. Así que la cuestión es cómo uno mismo gestiona las nuevas ventajas y las nuevas dependencias: ¿no te resulta positivo depender de la electricidad y de la conectividad a internet? Es fácil, renuncia a los móviles y a los ordenadores. Es una elección personal, pero desde luego, no creo en absoluto que los que aceptamos esas nuevas dependencias, hayamos perdido nada en el cambio. Más bien al contrario.

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