Jugando a gestionar

Desde hace tiempo he retomado los juegos de ordenador. No es sólo que el viaje a Bolivia y mi nueva vida en Praga me haya alejado de la consola (que también), sino que tras mucho tiempo acumulando juegos en la cuenta de Steam, de Humble Bundle y demás mierdas, decidí finalmente amortizar la inversión.

No quiero saber la cantidad de horas que puedo tener en potencia, acumuladas en esos juegos, pero son muchas. Tantas que desde hace tiempo dejé de mirar las ofertas de temporada. Esas que llenaron mi biblioteca virtual de juegos en épocas de vacas gordas, ahora tienen que demostrar que merecieron la pena. Hay juegos (la mayoría, para qué negarlo, “indiegencias”) que plantean ideas interesantes y que les tengo ganas. No en vano, pillé algunas de esas ofertas por un par de juegos de los 4 o 5 que suelen venir en esos packs. Claro que, por menos de 5 o 6 euros (o menos si uno es suficientemente ruin o pobre) ¿quién se resiste? Ahora me alegro.

Lo cierto es que no juego demasiado. Mis demás frikadas me lo impiden: 5 cursos de Coursera y edX, Arduino y tal absorben el poco tiempo que tengo. Pero de vez en cuando, en ratos muertos, echo mis partidas. Y la verdad es que me apetece hablar de uno de ellos que he retomado hace poco. El FTL.

Indiegencia espacial

Quién siga webs de videojuegos como yo, que dedico más tiempo a leer sobre ellos que a jugar, sabrá de sobra qué juego es al que me refiero. Es un juego de “estrategia”, táctica o algo parecido. Bueno, esto no es un blog de juegos, así que da lo mismo. El caso es que con unos gráficos sencillotes, uno tiene que cruzar la galaxia con un importante mensaje mientras unos villanos, también galácticos, le persiguen.

En el trayecto, ocurren cosas que nos obligarán a tomar decisiones. Al principio, uno es como en prácticamente todos los juegos: el héroe. Al menos a mí me pasa, que incluso en los GTA tengo cierta tendencia a hacer el bien, aunque sea desde un punto de vista delictivo. Se pega al ladrón más fuerte para ayudar al caco más débil. Así que ahí estaba yo, con una nave y un sistema de combate curioso, metiéndome en todos los fregaos que me encontraba.

Lo que pasa que el juego está muy bien pensado y esa estrategia es un desastre. Nadie consigue atravesar una galaxia con un mensaje vital y una horda enemiga persiguiéndole mientras salva al débil y subyuga al torturador. Así que me sobaron el morro en todas y cada una de las partidas que eché. En ese momento, recordé el típico personaje de película con una gran responsabilidad que renuncia a la justicia por un bien mayor. Así que te vuelves un poco más ruin, menos justo. Un poco peor.

Es una tontería, no es más que un juego, pero lo cierto es que a partir de la segunda o tercera partida, cada vez que el juego te dice: “Hay alguien en peligro, ¿le ayudas?” se produce un pequeño conflicto. Es un juego, puedo ayudar y si pierdo pues a empezar otra vez. Pero claro, con la cantidad de cosas que he conseguido en esta partida… Y finalmente comienzas a pensar estratégicamente. Si tienes combustible, dinero y misiles, a correr y que les den a todos. Si parece que se puede sacar tajada, te metes hasta los sobacos en lo que sea. Pero deja de importar si al que ayudas es de tu raza, de otra o un simple robot. Lo que importan son los recursos y si podrás llegar al otro lado de la galaxia a tiempo.

Yo aún no he llegado. Pero insisto en ello. El juego es, en cierto modo, como los de antes: cuando pierdes, a volver a empezar desde el principio, sin ninguna de esas cosas que has conseguido ni ninguno de los ocupantes que se unieron a tu travesía. Eso es precisamente lo que hace que uno se transforme y deje de ser “el bueno”.

La verdad es que pensé en escribir algo mas en detalle sobre la dinámica del juego, armas, objetos que se pueden conseguir y su utilidad, pero esto no es un blog de videojuegos ni yo soy bueno analizándolos. Solo de pensar en todo lo que tendría que contar y estructurar para explicarlo medianamente bien, empiezo a apreciar muchísimo mas a los que escriben los análisis en los blogs que suelo leer. De hecho, para los interesados, recomiendo una visita para ver mejor en que consiste FTL.

Conquistando el mundo antiguo

A la par que el anterior, que es un juego de partidas rápidas pero con poca trama (ni falta que hace), tengo una partida empezada al Civilization V. Una saga clásica. Desde luego, este no es un juego indie, sino una gran producción. Por suerte y debido a que sigo a diferentes personajes relacionados con el mundo de videojuego en redes sociales, resulta que lo conseguí gratis. Y es un cometiempos increíble. Como esta entrada es de esas que, siendo habitual en el blog, escribo durante un largo tiempo en el que pasan cosas entre ediciones, llevo tiempo sin tocar el juego. Pero esencialmente consiste en construir un imperio, desarrollando aspectos como la ciencia, tecnología, ejército, infraestructuras…Gestión total. Un vicio absoluto. Sentirse un Napoleón que decide cómo expandirse por el mundo, a qué país asaltar según sus recursos, etc. Lo cierto es que siempre me han gustado estos juegos. No sé bien el motivo, pero ponerme a decidir cómo debe evolucionar la ciencia, qué tecnología investigar o a qué civilización darle candela, así como decidir la mejor forma de atacar y vencer, es algo que siempre me ha motivado a muerte.

Así que uno pensaría que, si tanto me gusta gestionar, la gestión de mi vida debe ser algo en lo que pienso y algo que tengo muy diseñado. Pero no. Quizá es que gestionar la vida d un expat en Praga que cobra como recién licenciado no es tan emocionante que gestionar el rumbo y las acciones de una nave interestelar o de un imperio mundial en ciernes. Pero sigamos hablando de juegos, que últimamente ocupan una parte importante de mi tiempo libre. Como he dicho, llevo tiempo sin jugar porque han pasado muchas cosas, entre ellas…

Actualización

…ya tengo mi consola y mi tele, asi que he de reconocer que estos juegos han pasado, temporalmente, a un segundo plano. Al menos hasta que consiga configurar el mando para funcionar en el ordenador (soy mas de mando, quien me lo iba a decir). Por lo que ahora he estado terminando otros que tenia empezados en la Xbox como el GTA IV: Lost and Damned y el Bioshock, que me costó tiempo, pero ha resultado ser un juegazo.

¿Y con qué vicio estoy ahora mismo? Pues tras casi perder el portátil en un viaje relámpago a Madrid, estuve una semana a solas con mi Xbox, así que Deux Ex: Human Revolution es el niño bonito de mis vicios actualmente. Aunque nada tiene que ver con gestión de nada, así que para otro día.

Eso sí, he de reconocer que he tocado algún juego de los indies, pero principalmente porque estoy poniéndome al día con los cursos online y esos son perfectos para partiditas de 10 minutos, entre lección y lección.

Quizá me anime a hablar algo mas de juegos en el blog y a ir comentando los que me han gustado para recomendarlos, aunque no sera a modo de análisis, sino mas bien como esta entrada. Impresiones personales y tal. Creo que eso hará que tenga mucho de qué hablar ya que en este país del frío, tengo bastante tendencia a echar mucho tiempo en casa, sobre todo los fines de semana. Quién me lo iba a decir…

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