Periódicos online, prensa rosa y modelo caduco online

Mucha tela mezclada en esta entrada, pero tengo que escribirlo. Ahora está en el candelero el tema de la famosa tasa Google, algo que da mucho que hablar y que básicamente es el resultado de otro intento más de ponerle puertas al campo. Sin entender el medio, que ya les vale, porque no es un medio nuevo. Llevamos ya un tiempo con internet en casa.

Pero lo que me ha hecho pensar sobre el periodismo y su tan comentada crisis, ha sido pasearme por diversos periódicos online y recapacitar sobre cómo son actualmente estos medios. Tras dar un paseo por periódicos online, encontramos de dos tipos: los tradicionales en papel que han creado su versión online y los que son esencialmente online.

Respecto a los primeros, poco se puede decir. Su objetivo sigue siendo vender en papel y la red supone para ellos un problema más que una oportunidad. Un modelo en vías de extinción, ya que siguen queriendo vender noticias, cuando lo que hay que vender es audiencia a los anunciantes. El mundo ha cambiado con Internet y la gente no está dispuesta a pagar por noticias de ayer que, en muchos casos, usan como fuente medios digitales. Ademas, informarse únicamente por periódicos hoy en día es sinónimo de estar desinformado, o tener lag en la información recibida.

El tema es respecto a los segundos. Medios que nacieron con vocación online, entendiendo el medio, con actualizaciones constantes de las noticias… y que se basaban en tener socios que pagan cuotas para pagar los sueldos y los gastos. Algo muy directo y, en principio, buen modelo. Usando la misma dinámica de la red y decidiendo que la publicidad no iba a marcar la línea editorial. Eso lo harían los socios. El problema es lo que se ha terminado entendiendo como línea editorial.

El tema de los comentarios empezó siendo una interesante manera de comentar noticias y hacer saber al periodista o el editor qué les parece el artículo, si es imparcial, le falta o sobra información y si está bien redactado. Pero entre los típicos trolls, que vieron un terreno abonado para crecer en estos lugares, y los mismos socios que al pagar y subvencionar el medio se veían con la fuerza para cambiar líneas editoriales y retractaciones de noticias parciales, se ha llegado a una situación terrible, desde mi punto de vista. Ahora los socios no deciden sólo la línea editorial, sino que deciden qué es noticia, qué no lo es y lo más grave: qué es verdad o qué es mentira en función a la ideología de los socios. La verdad ya no tiene valor en sí misma, sino en función de cómo se adapta a lo que los comentaristas y lectores creen a priori.

Entonces llegamos al absurdo de que los medios digitales cuentan cosas que o están tergiversadas o son mentira, enfocan el asunto desde una perspectiva concreta para adaptar las “conclusiones” a la ideología del medio. Esto es algo que todo el mundo puede esperar en un medio, pero en este caso no se trata de un enfoque algo parcial, sino de omisiones directas de parte de la noticia para poder confirmar lo que la ideología del medio quiere. Investigar ya no es necesario ni común, noticias que sacan de contexto informaciones que, de otra forma, apuntarían a la tesis contraria a lo que se presenta en ese artículo tergiversado.

Ya me he encontrado esto en varias ocasiones, principalmente en temas… llamemos les de ideología base. Es decir, temas en los que hay que posicionarse rápidamente sin pensar, para poder decir que uno es de un determinado grupo ideológico. Ejemplos son machismo y violencia, inmigración y racismo, política… En todos ellos no caben lecturas en profundidad porque si alguien de derechas ha dicho A una persona de bien y de izquierdas tiene que decir B. No ha lugar para análisis de lo que ha dicho, ni de los datos que explican su postura, ni del contexto donde se ha dicho. Y esto es un ejemplo. Otro seria respecto a la violencia de sexo. Ante un presunto ataque machista, como gustan de llamarlo, no cabe indagar las circunstancias: automáticamente el agresor es malvado y vilipendiado y la victima (mujer) protegida, así como se confía en su versión de los hechos sin pensarlo dos veces… no nos vayan a tachar de machistas! Y luego pasa que al cabo del tiempo se descubre que el individuo de derechas tenia razón, o que el presunto agresor estaba en realidad ejerciendo defensa propia. Pero eso ya no se publica, o se hace en pequeño, sin molestar y pasando de puntillas por el detalle de que días o meses atrás se le llamo fascista o asesino, según se tercie. Así, parece que son casos distintos de forma que la linea editorial sigue incólume y los lectores del medio en cuestión reafirman su creencia de que la ideología correcta es la suya y la violencia de sexo siempre es asimétrica.

Estos son ejemplos claros o extremos, pero el fondo del asunto para mi es que el periodismo digital esta cometiendo un error igual de grave que el periodismo tradicional cuando se dejo engatusar y manipular por políticos y anunciantes. A saber: la verdad ya no se corresponde mínimamente con la realidad, sino que pasa filtrada según el gusto de los socios. Esto es grave ya que dejan de ser medios de información para pasar a ser medios de propaganda y de ideología. Ademas de que de esta forma, todos los que están alrededor del mismo piensan que todo el mundo salvo unos pocos idiotas o malvados, piensan como ellos. Y nada mas lejos de la realidad. Y esto no tendría que ser malo per se. Hay gente que no quiere saber, no desea darle vueltas a la cabeza ni replantearse dogmas, ideas o creencias básicas en su vida, lo cual, aunque malo según creo, es respetable.

El problema es que esta actitud hace que no se enfoquen los problemas de forma adecuada, ya que uno no sabe la realidad, sino que cree conocer lo que es en realidad una fantasía auto sostenida. Y cuando uno se equivoca al diagnosticar un problema, se equivocara de forma sistemática en las soluciones.

Volviendo al tema del periodismo. Cada vez tengo mas claro que los periódicos como tal no tienen ningún interés para mi y que es debido a lo anterior principalmente (también a una formación deficiente de los periodistas que, desde mi punto de vista, les impide comprender muchas de las noticias o asuntos que han de tratar). Siendo esto así, el periodismo no podrá estar considerado socialmente, ya que solo serán portavoces de corrientes ideológicas o grupos de interés, pero no representaran la Información, ni la Objetividad, ni la Investigación. Cuando hace años salio el caso del Watergate, los implicados intentaron tapar agujeros, pero poca gente dudaba de la fiabilidad de la información proporcionada por los periodistas en el caso. Hoy en día saldrían a la luz filiaciones, trapos sucios y acusaciones de parcialidad, intereses ocultos y tendenciosos apuntando a los periodistas que sacasen a la luz algún escándalo. Nadie se lo creería, salvo los lectores del periódico en el que trabajasen, ya que básicamente les estarían contando una historia que encajaba con sus imágenes preconcebidas del mundo.

Y respecto a la copia indiscriminada de noticias de agencia sin contrastar, empleo de becarios con sueldos miseros (en el caso de tenerlos) y mala interpretación de datos básicos de estadística, mejor lo dejamos para otro día.

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