Construyendome

Vacaciones. Tras un verano interesante en República Checa trabajando (el primero, de momento) he cogido vacaciones que, en este caso, suponen una vuelta a casa. Pero por fin tengo tiempo para leer un montón de blogs y libros que he ido poniendo en la lista de pendientes. volveré con muchos de ellos en la lista, pero creo que completaré muchas de esas lecturas.

Y quiero hablar sobre cómo he ido eligiendo esos libros, porque creo que es interesante el criterio, que ha sido esencialmente uno: mejorar facetas de mi vida laboral y profesional. No hablaré de los libres, ya que aún no he acabado muchos de ellos, pero hablaré del proceso de construcción personal, tal y como lo estoy viendo ahora. Respecto a los blogs que he comenzado a leer están relacionados con las nuevas economías de escala, negocios online y nuevas tecnologías y programación. Iré poniendo los más relevantes en el blogroll lateral. Empecemos.

Inversión personal y mancharse las manos

Desde que comencé en mi nuevo trabajo ahondando en la programación en C++ vi un nicho de trabajo especializado que me gusta y que tiene demanda de trabajadores cualificados, así que el primer paso que tomé es invertir en mí mismo, de las mejores inversiones que se pueden realizar. Esto significó dedicar parte de las tardes libres a hacer cursos online (recomiendo Coursera y edX) y parte de mi dinero a comprar algunos libros de programación para mejorar los conocimientos. Trabajar en algo que te encanta y conseguir un buen dinero con ello es un buen plan. Así que llevo meses en los que después de trabajar me dedico a seguir estudiando programación y a intentar cosas por mi cuenta. Es cierto que aún soy muy poco constante, porque es difícil, pero esa es otra parte de la automejora en la que también estoy trabajando.

Sin embargo, lo que más me ha motivado siempre de la programación es poder usarla para construir algo diferente. Aportar algo. Hoy en día creo que si se pretende hacer algo relevante, casi seguro pasa por las nuevas tecnologías, de forma que si eres capaz de hablarle al ordenador directamente, las posibilidades terminan donde acabe tu imaginación. Así que de un tiempo a esta parte, antes incluso de entrar en este trabajo, llevo dedicando una parte de mi tiempo a leer y construir diferentes cosas usando la programación y plataformas como Arduino. He de reconocer que lo único que he terminado han sido modificaciones de proyectos ya existentes, por lo que no he creado nada realmente nuevo. Ese es uno de los siguientes retos.

Por otra parte, siempre que ideaba algo nuevo en lo que trabajar tenía en mente la dulce idea de que llegase a generar beneficio. Lo cierto es que no es fácil conseguir dinero en Internet, en contra de lo que cree mucha gente. Internet es el nuevo mundo y tiene muchísimas posibilidades. Pero en cuanto alguien descubre un modo, se abarrota en seguida de imitadores tratando de llevarse una parte del pastel. Lo que significa que la forma de conseguir dinero sin apenas trabajar no existe: entre tanto ruido hay que hacerse oír, bien sea destacando más que los demás en el mismo negocio -siendo mejor, más visible (SEO) y/o diferenciándose- lo que suele llevar a mucho curro, o bien descubrir un nuevo nicho de negocio o modelo del mismo que nadie haya explotado y currárselo. Lo que también suele llevar curro, al menos al principio.

Sin embargo, la conclusión a la que he llegado pensando en esto es que uno no se despierta un día con la idea millonaria que le va a retirar de por vida. Quizá mucha gente que no se plantea montar algo por su cuenta piensa así: no hacer nada hasta que tengas la gran idea. Pero eso es un error. La realidad es que hay que estar metido en algún proyecto, aunque no sea original y haya más que son iguales o parecidos, para descubrir las nuevas oportunidades. Observando desde la barrera uno no arriesga pero tampoco ve claramente los caminos posibles. Entonces, la conclusión obvia es que hay que elegir un proyecto o desarrollar una idea aunque ya existan modelos de negocio basadas en ella, porque una vez en marcha es cuando se pueden descubrir las particularidades de tu proyecto, sus fortalezas y debilidades frente a la competencia y la forma en que se puede resaltar. En ocasiones, imagino, no habrá forma de resaltar o destacar ni de hacer funcionar el proyecto. Ese será el momento de dejarlo y probar otras cosas, pero se habrá aprendido mucho en el camino.

Como cierre a este párrafo creo que la idea que contrasta con lo anterior es montar un proyecto que te motive. Algo que te guste y quieras ver hecho y compartir con la gente. Haciendo eso será más fácil dedicarle horas libres y tiempo personal, porque será un proyecto propio. Si luego llega el dinero, perfecto, si no, habré montado algo que yo quería ver hecho y eso será la recompensa y la motivación para el siguiente proyecto.

Abandonar a tiempo

Voy a contar brevemente un proyecto que emprendí y que recientemente he decidido dar por muerto definitivamente. Explicaré los motivos de comenzarlo y los motivos para dejarlo. En concreto, el proyecto surgió cuando trabajaba en El Hormiguero preparando los experimentos de ciencia del programa. Al mismo tiempo, participaba en una plataforma de divulgación de ciencia, Hablando de Ciencia, en la que llegué a escribir algún artículo de divulgación y participar con ellos en algún evento. Lo cierto es que fue una experiencia genial, pero creo que llegó en una época en la que ese mundo me interesaba cada vez menos. Llevaba tiempo con un blog en el que escribía generalmente temas de ciencia para el público general y participando en otros de escepticismo y divulgación. Fue una época muy interesante, pero se juntaron varios factores. Con el trabajo en la tele no tenía casi tiempo libre y acababa muy cansado, por lo que dedicar ese tiempo a leer sobre ciencia, sintetizar conocimientos, pensar qué quería trasmitir y trabajar en escribirlo suponía un sobre esfuerzo que no podía asumir. Además, estaba algo desencantado por un problema de expectativas. Lo que ocurrió entonces es que empecé a dejar de lado la divulgación y a centrarme en otros proyectos. En concreto, empecé el proyecto de fabricación de una sonda atmosférica usando microcontroladores Arduino -electrónica para principiantes, por decirlo así- con la intención de tomar datos de la atmósfera y GPS según ascendiese. En ese momento, la divulgación seguía siendo la motivación principal, a pesar de todo: los resultados, así como el código y las instrucciones de fabricación serían publicadas bajo alguna licencia tipo GNU en Hablando de Ciencia para que cualquiera pudiese construir una para sí mismo. Ya que no tenía fuerza de escribir ni divulgar, construir algo que me motivase y con lo que aprendiese, parecía ser la forma de continuar con la divulgación. Estaba pensando en institutos con bajos presupuestos (todos los públicos, creo) y colegios.

Encontramos gente dispuesta a colaborar y tiendas de electrónica dispuestas a ceder el material a cambio de visibilidad. Sería genial poder contar con el material necesario, con cámaras de calidad para grabar el ascenso, etc. En principio, era un proyecto asumible ya que la idea surgió tras ver varias sondas que fabricaron en institutos españoles (y extranjeros). Teníamos la plataforma online para darle audiencia cuando estuviese en marcha y teníamos patrocinadores que nos cederían el material. Sólo quedaba el trabajo de programación y diseño. Lo duro de verdad. Y aquí empezaron los problemas.

La gente siempre está encantada de participar en proyectos grandes, interesantes o novedosos en los que pueden conseguir reconocimiento personal o laboral. Pero cuando llega el momento de dedicar horas del tiempo libre a trabajar, en el momento en que un sábado no es día de cervecitas ni pelis sino de estudiar documentación y pelearse con problemas difíciles de resolver, la gente comienza a ver cada vez más lejos los beneficios que tanto les atraían al principio. Los tiempos se van dilatando, el trabajo cada vez va más lento y cualquier escollo por pequeño que sea se termina convirtiendo en la excusa para dejar el trabajo parado una semana entera sin tocar. Aprendí que, cuando uno se toma en serio un proyecto, no puede confiar en que los demás se lo tomen igual y tiene que ser exigente, sobre todo al principio, para descubrir quién está dispuesto a trabajar y descartar a los que no. En mi caso, decidí que lo mejor era dividir el trabajo en partes cerradas y asignar a cada uno una parte en concreto para posteriormente fusionarlas y construir la sonda en sí. Básicamente, conseguir información sobre lanzamiento de sondas, desarrollar un termómetro y otros medidores con Arduino, investigar qué componentes son necesarios para comunicación inalámbrica, entre Arduinos, etc. Una vez asignados, propuse que deberíamos tener algo hecho para dentro de un mes, quizá no funcionando correctamente, pero algo hecho, un prototipo sobre el que seguir construyendo. Al mes no tenía noticias de nadie. Seguí intentándolo, motivando a la gente y reduciendo cada vez más la exigencia -que ya era baja de por sí-. En el momento en que alguno decidió no contestar el mail que les envié hasta una semana después (sin justificación de la tardanza) tendría que haber dejado fuera a esa persona. Pero seguí insistiendo. En parte, porque yo no tenía gran cosa hecha y pensé que al principio es normal ir tan lento.

Tras ese primer “fracaso”, pensé que lo que debía hacer era trabajar más duro que nadie y mostrar resultados para que los demás viesen que no pretendía solo dirigir, sino que también pensaba currar. Conseguí desarrollar un termómetro -algo que no es gran cosa ya que Internet está pagado de instrucciones sobre como hacerlo- y volvía a apretar. Esta vez excluí de los mails a un par de personas que, para mí, estaban ya oficialmente fuera.

Así pasó un año en el que, tras ver que de manera real estaba sólo -conclusión que desarrollé tras perder el contacto con la mayoría de los que querían colaborar, por falta de respuesta por su parte-, mis fuerzas se desinflaron. Aún quería trabajar en ello, pero me decía a mí mismo que me faltaba formación y ayuda. Lo que me faltaba en realidad, era lo mismo que a aquellos que dejaron de contestar los mails: fuerza de voluntad. En el fondo, siempre nos van a faltar conocimientos en cualquier proyecto que emprendamos y tendremos que trabajar duro -a veces más, a veces menos- para salvar esos escollos. Si todo fuese tan fácil como ponerse y avanzar éxito tras éxito hasta alcanzar la meta, ésta no tendría valor. Si no cuesta, quizá no merece tanto la pena.

Ahora mismo, muchos de los conocimientos que me faltaban los he suplido gracias al trabajo que tengo. Trabajar en proyectos de programación enseña un montón de técnicas y herramientas que sirven para minimizar los problemas de desarrollar algo como la sonda atmosférica. Sé construir proyectos desde cero para que compilen y enlacen librarías, llevar un control de versiones -con Git, generalmente, aunque también SVN- y entender los mensajes de error que escupen los compiladores. Todo eso era lo que me retrasaba o incluso paralizaba cuando me ponía a trabajar en el código de la sonda. Era frustrante estar bloqueado por un problema que no estaba directamente relacionado con tu código, sino con la configuración del proyecto. Yo pensaba que necesitaría entrar en un curro en el que tuviese que aprender o que me enseñasen esos detalles que no controlaba. Creía que, una vez superado ese problema de conocimientos, podría finalizar el proyecto.

Sin embargo, como decía antes, el problema era el esfuerzo que estaba dispuesto a hacer en mi tiempo libre. Todo ese conocimiento que me faltaba era algo que podía aprender de internet. El problema es que si en el trabajo, 8 horas -o más- al día, me ha llevado meses llegar a donde estoy, dedicándole las tardes, probablemente habría sido un año. Y eso me desmoralizaba. Ese era el motivo de mi falta de avance: lo quería fácil, centrarme en los problemas que me interesaban y olvidarme del resto. Así que no avanzaba.

La cuestión es que este último año, encontré a un amigo que había empezado a programar y estaba muy motivado. Le conté la idea de la sonda y le encantó, así que comenzamos a trabajar juntos. Lo cierto es que fue un impulso grande, ya que Jaime desarrolló en unos meses lo que yo no había conseguido en casi dos años. Varios sensores y medidores funcionando en su casa. Le faltaba algo de conocimiento de C y C++, pero lo suplía con voluntad y trabajo. Lo que le faltaba al proyecto. Sin embargo, ese ha sido el detonante para abandonarlo. Me explico: el proyecto empezó con la idea de darlo a conocer en la plataforma de divulgación y proporcionárselo a colegios e institutos, así como particulares, para que lo usasen. Sin embargo, llevo al menos 3 años que no he colaborado prácticamente nada con Hablando de Ciencia, descolgado de la gente y los proyectos, por lo que no le veo mucho sentido aparecer con un proyecto como este que, además, ya no me motiva mucho. Los patrocinadores no tuvieron noticias del proyecto -responsabilidad mía que no llevé a cabo- entre otras cosas, porque no había más que ideas, por lo que ir de nuevo al cabo del año y medio para volver con la historia me parecería absurdo y una pérdida de tiempo para ellos y para mí, ya que si yo fuese ellos, no daría un duro por algo que lleva sin avanzar tanto tiempo. Y porque el proyecto está atascado en mi cabeza. Tiene un aura de fracaso y casi de obligación moral, y trabajar en tu tiempo libre en algo que no te hace disfrutar es probablemente la peor idea que se puede tener. Además, Jaime está también más interesado en hacer algo propio, algo de los dos. Así que hace un par de semanas decidí que no tenía sentido seguir arrastrando proyectos cadáver que me lastran a mí mismo. Adiós Sonda, adiós.

 Lo que aprendí

Lo primero, que es duro. Dedicar tu tiempo libre a un proyecto complejo requiere dedicación y mucho esfuerzo. Es mucho más difícil que el curro, porque aquí nadie te paga -ni te presiona- por lo que es muy sencillo justificarse, aplazar el trabajo para otro día que “venga mejor” o cualquier otra cosa. Así que la disciplina es vital, fijarse horarios de trabajo.

Lo segundo, que trabajar con gente que tiene otro trabajo distinto y con la que te comunicas por internet es complicado. Creo que hay que intentar descubrir lo antes posible si las motivaciones son coincidentes. Una diferencia fundamental en las motivaciones de cada uno puede significar que no saldrá adelante: si alguien lo quiere hacer por ocupar tiempo libre, por entretenerse, trabajará con una eficiencia distinta que alguien que sólo esté interesado en ganar dinero pero que no le guste el proyecto, que trabajará con menos calidad que alguien que esté motivado por el proyecto en sí, por su construcción y puesta a punto. Por lo tanto, las motivaciones y la implicación de cada uno deberían quedar claras al principio. Lo más claras posible, al menos.

Lo tercero, que si me faltan conocimientos, los aprendo. Que no se pueden obviar las dificultades o escollos que no nos interesen. Son parte del proceso y hay que lidiar con ellos tan pronto como sea posible. Primero comerse las verduras para poder disfrutar del postre. Esto es, cuanto antes solucione problemas latelares como aprender a enlazar un proyecto con sus librerías, configurar un IDE o escribir librerías propias, antes podré ponerme con las manos en la masa de verdad y antes podré comenzar a desarrollar la parte central de la idea, que es la que motiva.

Cuarto: enfocarse. Es muy fácil dispersarse cuando no tienes las ideas claras, por lo que enfocarse en lo que realmente quieres hacer es fundamental. Además, aunque uno tenga ideas que parten de la original, o que aparecen cuando se está leyendo información para el proyecto inicial, lo mejor es ver si se pueden realizar de forma sencilla con lo que se lleva trabajado por el momento, o bien es mejor aparcarlas para más adelante. Si no, corremos el riesgo de tener demasiados frentes abiertos y un tiempo disponible claramente finito.

Seguramente he aprendido más cosas de las que aún no soy consciente o que no se me han ocurrido, pero estas tres son las principales.

Futuros proyectos

Tengo varios. Además, me los planteo como posibles negocios viables, no como simples “juguetes”. Al final me doy cuenta de que empezar un proyecto como si fuese un boceto o prototipo que sólo nos tomaremos en serio si funciona, implica que no vamos a poner toda la carne en el asador y será una versión casi seguro, capada del proyecto real y al final se desinflará a sí mismo. Hacer algo a medio gas “por si no funciona” es condenar el proyecto a no funcionar. Es algo que me ha resultado más claro cada vez.

Los proyectos tienen mucho que ver con la ciencia y, sobretodo, la tecnología. Si trabajas en lo que te apasiona y consigues obtener dinero para vivir, es como no trabajar. Así que espero poder comenzar entradas en las que hable de cómo van mis intentos. En breve, tengo intención de comenzar uno en concreto, que mezcla programación, física atmosférica y contaminación. Si va saliendo bien, intentaré incluso crear una comunidad en torno a ello. Veremos qué pasa, pero aún fracasando, seguro que me resulta útil para el futuro. ¿Algún consejo u opinión por vuestra parte?

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