Vídeo: Soñamos

Hoy, siguiendo con el tema de emprender, de cambiar tu vida para buscar una versión que te guste a ti en lugar de la que te dicen que has de llevar, os traigo un vídeo que me pasó mi amiga Carmen (que como no tiene blog, que yo sepa, no puedo enlazar). El vídeo se llama ¿Te atreves a soñar? y mejor que lo veáis y luego comento mis impresiones:

Este tipo de vídeos produce dos reacciones: para los que creemos que hay que arriesgarse y tratar de mejorar la propia situación, el vídeo nos refuerza en nuestras creencias; para los que no, o aquellos que tienen otra filosofía de vida, les parece que el vídeo vende humo y nos hace creer capaces de todo, con el riesgo que conlleva. Sin embargo, como soy de los primeros, sigo viendo el mensaje del vídeo como algo positivo.

No creo que hable de otra cosa más que de intentar ser mejor, aprender más, salir de la zona de confort o zona fría. Desde luego, no es fácil y la primera reacción es decir que no, pensar que es tremendamente arriesgado o que el riesgo no compensa. Pero fijaos que no trata de que montemos una empresa hipotecando el futuro, ni de lanzarse al vacío. El vídeo trata sobre dar pequeños pasos fuera de la zona donde nos sentimos cómodos y seguros para entrar en otras zonas donde no lo estamos para poder aprender y para mejorar nuestra situación. Dejar una beca de la que me quedaba un año y tras la que encontraría trabajo con facilidad (tenía contactos) para irme a otro país, buscarme una casa, aprender un idioma -o intentarlo, más bien- y comenzar en un trabajo que me sobrepasaba, es precisamente lo que creo que plantea el vídeo. Quedarme en Madrid habría sido fácil y no me habría proporcionado problemas: pocos gastos, mundo conocido y trabajo casi asegurado, aunque fuese en régimen de semi-explotación y en temas que no me motivaban mucho. Irme suponía trabajar en un proyecto europeo de física -por fin, física- pero enfrentarme a otro país con otro clima, buscarme una casa sin conocer el idioma y empezar en un trabajo que me encantaba pero para el que tendría que estudiar como un loco si quería ser capaz de mantener el nivel.

Si todo hubiese salido mal y me hubiese tenido que volver, ¿qué hubiese pasado? ¿más dificultad para encontrar otro trabajo a la vuelta? Puede ser. ¿Y aparte de eso? Creo que nada más. Habría tenido que tirar de antiguos contactos, volver a dar clases en academias o particulares, hacer cursos de mierda y de orientación en el INEM, y, eventualmente, habría encontrado otro trabajo ni mucho peor ni mucho mejor que el que podría haber encontrado de haber seguido en la beca. La diferencia habrían sido dos: la primera, experiencia adquirida, experiencia vital, que me habría cambiado la forma de ver las cosas y la segunda, nunca me volvería loco preguntándome “¿y si…?”. Exactamente lo mismo que me motivó a lanzarme y dejar el Hormiguero. No quería que llegase el día en que me preguntase qué hubiese pasado si hubiese aprovechado una oportunidad, si hubiese intentado perseguir un sueño, si hubiese intentado cambiar mi vida a mejor.

Quizá es que cuando te lanzas una vez fuera de la zona de confort, le pierdes un poquito el miedo y cada vez te atreves a dar pasos más grandes, a alejarte un poco más que la vez anterior. La vida vuelve a resultar emocionante, comienzas a revivir sensaciones olvidadas como la de conocer gente que se encuentra en tu situación y hacer cosas que nunca se te habría ocurrido hacer. Y de repente, todo lo que hacías antes resulta mucho más sencillo.

Nunca tuve que buscar piso de alquiler en Madrid. Pagaba los gastos del piso donde vivía con mi hermana, pero era el piso donde había vivido siempre. Nunca me planteé buscar otro de forma seria, aunque sabía que tendría que hacerlo en algún momento. Me daba miedo, en cierto modo. Y ahora resulta que mi casa es el tercer piso en el que vivo en Praga. Os podéis imaginar lo poco que me impone ahora mismo buscar un alquiler en mi propio país con mi propia lengua. Es sólo un ejemplo de los que hay muchos.

Para mí, salir de la zona de confort es una de las mejores decisiones que se pueden tomar. Eso sí, no hay que hacerlo gratuitamente. Si te gusta tu vida de verdad, si estás haciendo justo lo que siempre has querido hacer, o lo que realmente quieres hacer en ese momento, estás bien donde estás. Pero si tu vida te aburre, no le encuentras sentido y haces las cosas por inercia; si piensas que la rutina te arrastra y que no te lleva a ningún lado; que los sueños o planes que tenías son los mismos o están igual de lejos que hace años, entonces párate. Mira a tu alrededor y piensa ¿dónde quieres ir? ¿qué querrías hacer si supieses que todo va a salir bien? Cuando respondas a estas dos preguntas -y puede que alguna más- deberías empezar a ponerte en movimiento, a desoxidarte y comenzar a tomar el control de nuevo. Como dice el motto de este blog, fracasar no es lo peor que puede pasar. En ocasiones puede ser incluso lo mejor que puede ocurrir. Así que vuelve a ver el vídeo y piensa donde quieres estar dentro de 5 años. Quizá no llegues, eso no importa. Pero el camino te llevará a alguna parte y habrás aprendido mucho más que si te hubieses quedado quieto. Y nunca te arrepentirás de no haberlo intentado.

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