Frases a diario y otras ideas

Puede que la entrada de hoy sea cortita, porque su razón de ser es explicar una cosa que he comenzado a hacer en el blog. Estoy poniendo frases los días que no publico entrada (para los despistados aún, los martes y viernes, que el fin de semana es sagrado). Esto es porque estoy copiando en cierto modo a un amigo: el Calvo, o Alberto, como prefiráis o como os permita él. No tiene blog, pero lleva publicando una frase diaria (o casi) en su Facebook desde hace ya bastante tiempo. Al principio, me pareció una curiosidad. Poco después, pensé que había perdido el control. Entre otras cosas, no podía dejar de pensar que es tan difícil elegir una frase interesante durante todos los días que iba a terminar dejándolo y quedaría como una gracieta que duró un tiempo.

Pero el tío sigue haciéndolo, publicando cada día sin dejar pasar uno (al menos, no que yo me de cuenta). Y entonces se me ocurrió que quizá lo que me pasaba es que cuando imaginaba que yo pudiese hacer lo mismo, el miedo a no encontrar una frase un día, una que mantuviese el nivel, hacía que me pareciese una mala idea. Es decir, en pequeña escala, tenía miedo al fracaso. Pero Alberto seguía publicando sin parar y algunos días la frase era menos interesante que otros, pero casi siempre tenían (tienen) algo de chicha. En ocasiones, pecan de inocentes o demasiado simples para mi gusto. Y no puedo evitar comentarlo, y muchos amigos de Calvo hacen lo mismo, y ya se ha montado el debate en los comentarios. Conclusión: éxito absoluto.

Al final todo se reduce a lo mismo. Tenemos una idea que nos atrae y que nos enamora, le damos vueltas y vueltas y pensamos en lo genial que sería llevarla adelante y triunfar. Vemos el éxito, lo bonito que seria, lo bien que nos haría sentir y lo realizados. Una idea cualquiera, de negocios, personal, social… no importa. Un proyecto cualquiera que nos conseguiría levantarnos cada mañana con una sonrisa y ganas de empezar a trabajar en ello. Lo vemos, lo saboreamos. Pero en seguida lo descartamos. Los motivos o razones que nos ponemos para justificarlos son varios: no es viable económicamente, no estoy seguro de que pudiese hacerlo todos los días -como publicar en el blog o el tema de las frases ya comentado-, o que pudiese hacerlo bien, no interesaría suficiente (esto vale desde montar un negocio a un blog a un grupo de teatro amateur). Y si preguntamos a nuestro alrededor, sentimos que se confirman nuestros temores, la gente nos dice lo mismo que pensamos nosotros. Ellos también tienen miedo y lo proyectan en nuestra idea. Es una especie de mecanismo psicológico de protección: si no me atrevo a llevar a cabo un proyecto por miedo al fracaso, prefiero no ver como otros si lo hacen porque significaría que tengo, en ultima instancia, que enfrentar mis miedos. Y nadie quiere enfrentar la posibilidad real de fracasar. Suena duro, pero ocurre mas de lo que pensamos. Por eso, como off-topic, os pido una cosa, pero es para vosotros: la próxima vez que venga un amigo, amiga, conocido y os cuente una idea o proyecto, intentad verlo de forma positiva y animarle. Obviamente sabemos que si la idea es del tipo “voy a dejar mi trabajo, vender todo lo que tengo y montar un negocio de miniaturas de papel” pues quizá sea mejor hacerle pensar una manera menos arriesgada de hacerlo. Hablo de proyectos mas mundanos, que el fracaso no sea que se hunda su vida, sino que simplemente su blog no consiguió visitas (aunque eso requiere mucho trabajo, ojo), que su grupo de teatro no tuvo nunca actores o representaciones, que su “lo-que-sea” no llegó al objetivo “ese-que-quería”. Animarle a enfrentarse a su miedo a no conseguirlo, a que no se le ocurran frases a diario, a que no pueda escribir todos los días, a que no llegue a componer la canción que buscaba… Animadle. Que si el se lanza, seguro que os dais cuenta de que vosotros también podéis hacer aquello que siempre quisisteis pero nunca empezasteis por excusas varias.

Volviendo al tema con el que empezaba la entrada, la idea de las frases de Alberto, yo no voy a intentar inventarme una frase por mi cuenta, porque ya me parece bastante ir escribiendo 3 entradas semanales, pero sí que voy a intentar otra cosa: escribir alguna frase señalada de alguno de los libros que me esté leyendo. La idea es ir poniendo ideas que aparezcan en el libro en cuestión, mientras me lo leo, y tras terminarlo y haber puesto las frases, hacer una entrada comentándolo. Una especie de crítica del libro. Así, eventualmente, alguno se sentirá más tentado de leerlo a posteriori, o al menos de leer la crítica que prepare. Además, como un apasionado de la lectura, siempre he sido muy proselititsta y me ha encantado recomendar libros que me han marcado. Y es eso lo que intentaré hacer. También puede ocurrir que no esté leyendo ningún libro en algún momento determinado -eso sí sería raro- y no ponga frases. Pero no hay que tener miedo a fallar. Si no, aún estaría en Madrid y se me habría acabado la beca hace un mes y medio, buscando algún trabajo insulso o esclavista -quién sabe- y con un blog sin actualizarse desde hace dos años. Pero ya sabéis, fracasar no es lo peor que… acabad la frase que ya os la tendríais que saber.

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