Lo siento, pero no es una crisis

Llevo un tiempo dándole vueltas al asunto de la crisis. Que conste que no soy un experto y hablo desde el limitado conocimiento que tengo de la situación. Por mucho que haya leído blogs o libros sobre el tema, siempre quedará el margen de error que da el hablar de oídas y no porque entienda bien lo que ocurre en el mundo de una forma profunda. Sin embargo, hay otros que parecen saber más y que llegan a la misma conclusión a la que he llegado yo. Lo que estamos viviendo no es una crisis, es un cambio de modelo. Aunque hay matices, la idea es esta.

Es cierto que todo empezó como una crisis, una burbuja que explota, el sistema se hunde y comienza el caos. La perfecta definición de crisis. Y dese entonces, un chorreo constante de casos de corrupción, estafa a gran nivel y delitos que deberían ser calificados de asociación criminal. Sí, todo ha empezado con una crisis de proporciones épicas. Pero no es una crisis temporal, es un cambio de paradigma, cambio de modelo y del mundo. Yo no sé cómo terminará siendo el mundo dentro de unos años ni cómo será la economía ni siquiera el sistema político. Espero que sea mejor que lo que había antes. Pero lo que si veo cierto es que como en todos los cambios de paradigma en la historia, habrá mucha gente que se quedará atrás. Muchos porque serán expulsados del sistema -ya está ocurriendo, y si no, pensad en aquellos de más de 40 años que han perdido su trabajo- y muchos otros se caerán ellos solos por quedarse esperando a que el mundo vuelva a ser como era antes: encontrar un trabajo estable o indefinido, comprarse una casa, coche, niños y esperar a la jubilación con la vida asegurada. Pero eso no va a volver.

Hay que buscarse la vida como nunca nos hubiésemos imaginado antes, pero igual que lleva haciendo la gente desde que el mundo es mundo. Y no estoy hablando de convertirnos en empresarios o emprendedores todos, porque no tiene sentido ni hay mercado para todo el mundo como empresario. Me decía un amigo el otro día que, al igual que a nuestros padres les vendieron la mentira de que se podía ser obrero de derechas, a nosotros nos han vendido la idea de que todos tenemos que ser empresarios. Es cierto que esto último no es cierto, no todos han de ser empresarios y hay interés en que la gente crea esto, ya que es una sutil forma de decirnos que quién no tiene trabajo, es porque no emprende. Sin embargo, la peor mentira que nos vendieron y que también vendieron a nuestros padres, una mentira que nos han colado tan bien que aún luchamos por ello, es que uno puede tener una vida asegurada si sigue las reglas. Estudia una carrera, trabaja duro en una empresa, consigue un contrato indefinido, compra casa, busca novia y forma una familia. Así, si sigues el camino marcado, cuando te jubiles todo irá bien. Esa es la gran mentira que nos vendieron y que muchos aún creen que es cierta.

Sin embargo, el mundo ha cambiado y cambiará radicalmente. No es por el neoliberalismo, ni por la corrupción, ni por las burbujas. Eso son otros temas, otras batallas que hay que luchar, desde luego, puesto que si no, volveremos sin lugar a dudas a la Edad Media, un sistema pseudofeudal en el mundo moderno. Pero aún así, aún ganando todas estas batallas al sistema, lo que la gente parece no entender del todo es que el mundo no va a ser igual al que vieron nuestros padres ni al que nos vendieron a nosotros. Internet lo ha cambiado todo. Sí, Internet. No lo digo porque sea un tecno-friki, lo digo porque es cierto.

Nunca en la historia de la humanidad hemos tenido acceso a tanta información, a tantas conexiones entre personas, países, instituciones… el mercado globalizado no es globalizado porque una empresa de EEUU se vaya a la India; es globalizado porque cualquiera que disponga de una conexión a internet puede montar un negocio, vender o comprar un producto o realizar una conexión laboral con otra persona en cualquier parte del mundo. Ya no competimos con nuestro vecino, olvidadlo. El problema ya no es que haya 1000 personas dispuestas a hacer nuestro mismo trabajo por menos dinero. El problema es que hay miles de personas en otros países, emergentes en muchos casos, que están aprendiendo y construyendo proyectos, negocios, y que saben hacer exactamente lo mismo que nosotros más barato. El problema es que en la India, con 400 euros al mes, se vive mejor que la media de la población y para programar y desarrollar software sólo necesitan un ordenador y una conexión a Internet. Por lo tanto, si queremos desarrollar sotfware como un trabajo mecánico, competimos contra el hindú, no contra el vecino de la calle de al lado. Y ellos pueden vivir con 400 euros, nosotros no. Así que hay que cambiar el chip y diferenciarse. Ya no vale con saber programar, hay que saber hacer algo que no sepan hacer otros, o hacerlo mucho mejor. Y hablo de programar porque es lo que hago yo, pero esto vale para prácticamente cualquier trabajo. Para los que estaban cómodos con la idea de que su trabajo consistía en hacer una cosa de 8 a 4 sin complicaciones y luego a casa, las cosas han cambiado de forma dramática.

Igual que la revolución industrial no era una crisis, es un cambio de modelo productivo y relacional. No era algo temporal, los artesanos no iban a recuperar su posición previa. Era su extinción. Y creo que hay muchos puestos de trabajo que sencillamente van a desaparecer de aquí a poco puesto que un ordenador con un par de programas y conectado a alguna red de datos, hará ese cometido de forma automática y, desde luego, barata. Así que la situación es distinta, pero no por ello menos “grave” que si fuese una crisis al uso, puesto que una crisis se espera que se vuelva a un mundo parecido al anterior, con ajustes, pero en esencia la misma dinámica económica. Sin embargo, en un cambio de modelo, no sabemos exactamente que modelo podemos esperar tras ello. En la revolución industrial, se pasó del trabajo artesano, en el que un hombre fabricaba desde el principio un objeto y lo vendía, a dividir el trabajo en porciones más pequeñas e individuales, de forma que ya no había un zapatero, sino un operario que cosía la suela. Pero antes de que eso ocurriese, no podían prever cómo evolucionaría el trabajo ni la economía.

Ahora tampoco podemos predecir cómo acabará siendo el mundo después de esta transición. Por eso no me atraen mucho esos libros que analizan la situación actual y hacen predicciones sobre qué hacer para conseguir un resultado u otro, libros que aseguran que si no hacemos esto o lo otro acabaremos de esta u otra forma. Todos esos libros estarán -al menos la mayoría- totalmente desfasados dentro de algunos años. En cualquier caso, me gustaría dejar una nota positiva: tras la revolución industrial, el nivel y calidad de vida de la gente de esos países mejoró respecto a la situación anterior. Veremos qué pasa ahora.

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2 comments

  1. Fernando · noviembre 7, 2014

    Estoy de acuerdo con el sentido etimológico de “crisis” como cambio. Las crisis no son malas per se. El problema es que siempre se utiliza como un eufemismo. Da la sensación de que una crisis es algo así como un vendaval, un terremoto o un tsunami… y no es así.
    Me acabo de leer un libro de Alberto Garzón, el de IU, que está muy bien. Se llama La Tercera República. En él te explica la historia de los movimientos democráticos y republicanos que derivaron, en el siglo XIX, y con la ayuda del positivismo que tanta confianza tenía en la ciencia, hacia el socialismo.
    Pero al grano. Lo que plantea es que en el siglo XX, tras la IIGM, se llega a un contrato social entre capital-trabajadores, por lo que la demanda crece y el sistema se mantiene por sí mismo. El problema llega en los años 70, crisis del sistema capitalista basado en la producción y crisis del petróleo. Hay dos opciones: ir hacia atrás, hacia un sistema que no se base sólo en la producción o hacia adelante. Las élites deciden ir hacia adelante, cerrando los ojos y apretando el culo: es el inicio del capitalismo financiero o neoliberalismo. Se financiariza la economía y se apuesta sobre todo lo habido y por haber, incluso a futuro; esto es, apostando lo que va a costar dentro de x años el precio del petroleo, del oro o del arroz. Es el patrón perfecto para enriquecerse por medio de rumores que hacen que caiga el precio de determinado producto y apostar por él (y el modelo perfecto para crear hambrunas en medio mundo). Se suceden las crisis, primero la asiática, luego las .com… y como broche final las de las hipotecas subprime, que pone ya de manifiesto lo ilógico del modelo. Claro que para hacer todo esto antes deben ir apartando el poder de las manos de la ciudadanía. Sólo toman decisiones los tecnócratas que, en muchas ocasiones no han sido elegidos para ello (p. ej. el Banco Central Europeo, BCE, que decide regalar dinero de todos los europeos a los bancos para dar liquidez pero sin garantía alguna).
    Ahora estamos en un momento de crisis. Volvemos a estar en un momento de cambio. Pero ellos (sí, la élite, la oligarquía con la que llevamos siglos dándonos de palos) quieren ir hacia adelante, cerrando los ojos, apretando el culo y negando todavía más nuestro derecho a vivir dignamente, nuestro derecho a decidir y a gobernar. Si es necesario, volverán a poner una dictadura para mantener sus intereses. A mi juicio toda opinión que evada este problema apoya la tesis dominante: “No hay solución. Unos están arriba y otros abajo”. Yo no quiero vivir como en la India. Tampoco quiero que ellos vivan como yo, puesto que es imposible. Estoy dispuesto a rebajar mi nivel de vida, cambiar mis hábitos, pero no a que sea a costa de la dignidad de las personas.
    Está bien moverse, pero no solo como un ente individual, porque lo único que se ha conseguido con ello es egoísmo, competitividad y aislamiento, y esto ha dado como resultado el debilitamiento de los de abajo, a los que solo quedan dos opciones, que nos abran la cabeza en una manifestación o quejarnos en el bar.
    ¡Cuando te vea te presto el libro, que está muy bien escrito!

  2. Criminologa-Existencial · noviembre 10, 2014

    Justo ayer vi un documental que habla sobre cómo funciona la ‘máquina del dinero’ y efectivamente, esta crisis es una más como otras tantas que han habido en la historia. Sólo podemos luchar por salir de ella y poner remedios particulares para la siguiente si es que nos pilla. https://www.youtube.com/watch?v=PHe0bXAIuk0#t=1804

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