Inmigración y tribus

La entrada de hoy es conflictiva. Es uno de esos temas en los que el sentido práctico choca con los principios de los derechos humanos. Se supone que si uno es un humanista, debería estar a favor de abrir fronteras. Y yo siempre he considerado que ser humanista, procurar el bien a todas las personas posibles y ayudar a los que están en peor situación debido a causas externas, es un deber moral. Pero últimamente también me he vuelto “evolucionista”. Es decir, creo que somos seres tribales y animales al fin y al cabo, con una pequeña capa de racionalidad. Esa capa nos engaña y nos habla de situaciones ideales, donde todos somos hermanos y maravillosos. Pero si uno se pone práctico, analiza las consecuencias de ese humanismo teórico perfecto, resulta que supondría un auto-sacrificio. Y yo ayudaré a todo el que pueda, pero no a costa de mi mismo, no a costa de sacrificarme yo. Salvo que sea familiar o amigo de verdad, puedo decir que soy egoísta. Aunque creo que todos somos egoístas porque está en nuestra naturaleza y lo raro es el que es todo lo contrario. Mi hipótesis es que somos solidarios cuando eso no nos cuesta esfuerzo, pero mejor lo dejamos para otra entrada. Vayamos al tema de las tribus y la inmigración, partiendo de la base que yo soy emigrante.

Es un problema: si abrimos fronteras, tendría que ser a nivel global, porque si no, decaería la calidad del trabajo, de la vida y el sueldo más aún. Incluso ocurriendo de forma global, podría ocurrir algo similar. Choque de culturas, conflictos… Pero los derechos humanos exigen que así se haga. Es un problema complicado. Es fácil exigir apertura de fronteras desde una posición más o menos segura, pero si ocurriese de verdad, se comenzaría a pedir que se evitasen las consecuencias. Creo que cuando se piden medidas de este tipo, no se mide el resultado que saldría de ahí.

A pesar de pertenecer al género humano, somos tribales. Eso significa que nos preocupa nuestro entorno cercano muchísimo más que otra cosa. La solidaridad es mentira. El problema es el modelo económico… quizá. Pero es un problema que viene de atrás, como bien explica el libro Armas, gérmenes y acero. No es sencillo de explicar la preponderancia de Occidente frente a África, América del Sur y las zonas de Asia. El libro entero se dedica a ir recopilando datos, estudios y modelos para explicar porqué fueron los Europeos los que conquistaron América llegando con sus barcos y no al revés, porqué dominaron sobre las colonias, etc. No es un hecho reciente, ni tiene causas en la “maldad intrínseca” del europeo. Os recomiendo el libro puesto que es un proceso complejísimo pero muy interesante de entender. En cualquier caso, eso nos ha llevado hasta hoy, hasta la situación actual. Así que tenemos un problema moral al que hay que encontrar una solución. Y cuando digo solución, me refiero a una de compromiso, puesto que el argumento del libro que he comentado, su explicación compleja de las causas que han llevado a ciertas zonas a estar deprimidas y a ser parte del llamado tercer mundo, nos hace ver que no es fácil de solucionar. No es que no queramos que el resto del mundo avance y se ponga a nuestro nivel (que habrá quién no quiera por sus intereses personales, claro); es que no es sencillo hacer avanzar a un país o una zona que lleva mucho lastre histórico detrás. Tan complejo que, como digo, la solución a corto plazo no existe. Literalmente.

Abrir fronteras de forma buenista y paternalista no soluciona el problema, sino que lo empeora. Me explico porque el tema es peliagudo. El concepto de libre circulación de personas es un concepto con el que no puedo estar más de acuerdo, a nivel teórico, pero a nivel práctico produciría inevitablemente conflictos, violencia y problemas. Hablamos de apertura total e indiscriminada de fronteras. En primer lugar, habría una emigración masiva desde los países pobres hacia los países ricos, como es obvio. Uno puede pensar que, si me parece una mala solución es porque soy egoísta y no quiero compartir mis escasas riquezas. Es más complejo, aunque en el fondo del asunto, tiene que ver con mi bienestar, desde luego, y con el hecho de que para los habitantes de ciertos países asiáticos y africanos, España es un país rico y lleno de oportunidades. Eso nos da una idea del problema. Imaginemos el caso. De repente, España cuenta con un millón más de inmigrantes dentro del territorio. Eso es un millón más de bocas que se han de alimentar y que andarán buscándose la vida por las ciudades españolas. El problema del aumento de la delincuencia lo dejamos para otro día, pero cuando llegan gran cantidad de personas que necesitan sobrevivir y no hay empleos para todos, obviamente se producirá un aumento de robos y estafas, pero no ya por parte de los inmigrantes, sino de los mismos nativos que se verían desplazados, como veremos más adelante. A esto sumamos otro hecho que es el descenso de la calidad del trabajo y de los sueldos. El mundo se rige por la oferta y la demanda. Muchos dirán que es debido al capitalismo (salvaje, deshumanizador… poned el adjetivo que os guste más). Personalmente creo que es por esa ley, la de la oferta y la demanda, que para mí es una ley natural. Junto con otra que es que todos, por muy solidarios que seamos, tenderemos a mejorar nuestras condiciones de vida y de supervivencia. Cuantos más trabajadores disponibles haya, menos sueldo y peores condiciones serán suficientes para cubrir puestos. Porque una cosa es que no queramos ser unos esclavistas, pero tampoco somos idiotas y en estos casos, es como un ejemplo sobre teoría de juegos que leí hace tiempo. En vez de explicarlo en detalle, simplemente diré que si hay un jugador que decide comportarse deshonestamente, sin haber ligaduras externas y siendo beneficioso ese comportamiento, el resto de jugadores tiene dos opciones: o perder el juego o comportarse también deshonestamente. Es decir, que si tienes un negocio (supermercado, tienda, empresa) y tu competencia comienza a contratar por menos sueldo y en peores condiciones, podrá ofrecer lo mismo más barato. Así que la deriva es clara. No se trata únicamente de gente malvada, es más complejo que eso, puesto que la dinámica social lo es.

Por último, el desplazamiento de los nativos del mundo laboral. Cuando compiten contra un inmigrante que no tiene esencialmente nada que perder, no pueden ganar. No es ya cuestión de horas trabajando, sino de números. Un inmigrante que viene a sobrevivir, que ha estado en situaciones muchísimo más duras donde su vida corría peligro a diario, puede vivir perfectamente y feliz en un piso con otras dos familias en el que apenas tenga 2 metros cuadrados para él. Eso implica que con un sueldo de 400 euros podría incluso mandar dinero a su familia. Un español, por centrar las ideas en un entorno conocido, con 400 euros no puede vivir dignamente. Hay que tener en cuenta que “dignidad” es un concepto subjetivo, no objetivo. Entonces, si no puede sobrevivir con 400 euros, rechazaría ese trabajo y cuando quisiese darse cuenta, estaría desplazado del mercado laboral hasta el momento en que “dignidad” significase poca cosa frente a “supervivencia”.

Creo que es fácil ver que el problema es más complejo de lo que parece y no se puede reducir a derechos humanos o racismo, como si fuese un asunto binario. No hay una solución A y otra B, una buena y otra mala. El humanismo, la solidaridad y la compasión son sentimientos y actitudes nobles a las que tenemos que aspirar siempre, pero hay que ser realista. No tengo solución al problema. No creo que exista solución a corto ni a medio plazo. Me produce rechazo las famosas cuchillas de las vallas españolas en la frontera y desde luego eso sí tiene solución a corto plazo: quitarlas. Pero más allá de eso, no sé la forma de solucionar el problema. Lo que sí tengo claro es que la circulación libre de personas, por mucho que digan los derechos humanos, sólo funcionará entre países de niveles similares de desarrollo. De otra forma, se produciría un desequilibrio grande. Como alguien perteneciente a un país supuestamente desarrollado, la apertura de fronteras empeoraría la calidad de vida de mi familia y la mía propia. Y no soy ni gilipollas ni mártir.

 

Anuncios

3 comments

  1. jgfernandezmiranda · enero 22, 2015

    Así es, que los europeos dominásemos el mundo es una mezcla de azar y de factores bióticos y abióticos (clima sobretodo). No hay mejor zona para el desarrollo en todo el mundo que la cuenca mediterránea. Siempre me ha llamado la atención la victimización de todos los conquistados como si fueran hermanitas de la caridad cuando en todos los casos a nivel local o regional ellos hacían lo mismo con las tribus o culturas a las que podían dominar (que pudimos llevar gérmenes a américa pero la guerra ya la conocían bien).

  2. Pingback: La Solidaridad es Oportunista | Fracasando que es gerundio
  3. Pingback: Los derechos humanos son papel mojado | Fracasando que es gerundio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s