Argumentaciones ciclicas y evasion de los argumentos

Esto que comenta Acapulco ocurre con cualquier persona incapaz de argumentar sus ideas porque estan basadas en creencias, no en razones.

En mi caso, no acoto las cosas a que alguien sea socialista o no. En general, esto ocurre siempre que alguien cree en ideas o en conceptos, da igual la ideología, sin razones. Lo importante es la palabra creer. Alguien que se declare socialista pero que lo sea desde el convencimiento, será capaz de ver errores en partes de sus argumentos y cambiar de idea, o modificarla en base a las nuevas pruebas y argumentos. Alguien que, por otro lado, cree sin razón, basándose en la fe, adoptará el bloque de las ideas como si fuese un pack indisoluble. Identificará su propio yo con esas ideas, de forma que atacar o argumentar alguno de lo puntos clave de su ideología, lo sentirá como un ataque personal, como algo inaceptable que hay que combatir. Pero eso no es pensamiento racional.

Me he encontrado muchas veces el patrón de comportamiento que describe Acapulco, en el que el “debatiente” salta de un argumento a otro cada vez que se ve incapaz de dar una respuesta a una idea que rebate sus conceptos. Hace un tiempo, pensé que era algo propio del pensamiento mágico, de gente que cree en las ciencias ocultas, que cree en pseudociencias como la homeopatía, las flores de Bach o los chemtrails. La razón escapa aterrorizada de su cabeza, que en otros aspectos puede ser la mente más analítica del mundo, y evaden los argumentos que desmontan partes clave de sus ideas. Son capaces de creer -sin pensar demasiado en ello, por la dificultad obvia- en conspiraciones de miles de personas con tal de justificar que no haya una sola evidencia de lo que dicen. Por supuesto, tampoco son capaces de explicar la contradicción del hecho de que la conspiración funcione y no se filtre a los medios y el que ellos la conozcan en detalle. La razón apunta en este caso, claramente, a una historia inventada por el cerebro para justificar lagunas de conocimientos. Pero el caso es que uno empieza a hablar sobre la imposibilidad científica de la homeopatía, basándose en las leyes conocidas y confirmadas durante siglos por la ciencia (y la realidad), y termina enfangado en un absurdo sobre los intereses farmacéuticos, la política exterior de E.E.U.U. y otras hierbas.

Pero resulta que es algo común a toda aquella persona que tiene creencias sin basarlas en la razón ni en los hechos, sino en ideas comunes -y generalmente erróneas- sobre temas en los que se enfrentan ideales utópicos humanistas con la cruda realidad. Así, muchos optan por obviar la realidad y creer en que la utopía puede ser cierta. Entonces, el motivo de que no sea cierta es porque hay gente mala, gente egoísta que impide que el mundo sea como en su imaginación. Eso permite que puedan justificar cualquier realidad basándose en que alguien está interesado en que no ocurra. También cuando se habla de política o justicia social aparecen conspiraciones. Ahora mismo, la creencia popular es que el capitalismo es un sistema impuesto por unos pocos que nos engañaron y tenemos que luchar contra ellos. No es que sea un estado cuasi-natural de las cosas ni que nos comportemos de manera innata como capitalistas. Si queréis un ejemplo, las relaciones sentimentales es un caso claro: el más atractivo tiene la mejor oferta y es la persona que tiene más demanda por parte del sexo contrario, por tanto, puede elegir y aumenta su precio en el mercado pudiendo elegir también a alguien de atractivo similar. Esto se extiende a la esfera del conocimiento o habilidad. Si alguien sabe realizar alguna tarea específica que nadie más conoce, subirá el valor de esa habilidad. Si soy el único que sabe arreglar calderas, o somos pocos los que sabemos, podremos cobrar más dinero por hora, puesto que nuestros conocimientos son escasos y, por tanto, preciados.

Pero en lugar de intentar aceptar esta realidad como lo que es, una consecuencia indirecta de la evolución darwinista, se pretende vender como si un grupo de gente indeterminada se hubiese reunido en conciliábulo para subyugar a toda la población mundial. Son los capitalistas los culpables. Y ¿quiénes son los capitalistas? ¿los que berrean sus frustraciones en un blog, usando un ordenador portátil, a través de una conexión que resulta cada vez más barata gracias a la competencia? No, por supuesto que no. Los capitalistas son los demás. Concretamente, los que tienen más dinero y mejores condiciones que aquél que lo grita. Es decir, a los que les van mejor las cosas que al que se queja.

Lo curioso es que un sin techo probablemente pudiese decir lo mismo de aquél anticapitalista que escribe desde su casa con hipoteca, en su ordenador portátil, quejándose de lo poco que puede ahorrar para irse de viaje por el mundo por culpa del capitalismo deshumanizador. Me recuerda un poco a la ironía que existe en que un hispano sea de ideología nazi. Es nazi ante un negro de África, sin ser consciente que un nazi de Alemania, por ejemplo, le considera la misma escoria. La ironía, esa puta.

Por eso, tras años entrando en debates en los que en seguida se pasa a la estrategia de “huida cíclica”, he decidido que no merece la pena. Cuando me encuentro en esas situaciones, mi reacción es presentar mis ideas de forma directa, con alguna referencia si se da el caso para apoyar mi argumento, y desistir. Evito esas guerras de desgaste en las que no se llega a ningún lado, sino que se vuelve a pasar por cada uno de los argumentos previamente rebatidos. Mejor ahorrar las energías y no perder el tiempo, porque hay que recordar que no hablamos de alguien dispuesto a razonar, sino alguien que sólo está interesado en ganar el debate y proteger sus creencias, que no ideas.

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2 comments

  1. Criminologa-Existencial · febrero 2, 2015

    Descubrí esto hace tiempo, y a partir de ahí comenzó a aumentar mi desinterés por la política. Creo que he aprendido que la política la hace uno con acciones personales y no debatiendo en un grupo de amistades durante horas para llegar a puntos muy similares a los de partida. ¿Y qué nos importa que le otro no sustente nuestro mismo argumento? lo curioso de todos estos debates es que muchas veces defendemos con palabras muchos cosas que en persona no hacemos. Tenemos que ser coherentes para poder debatir. Tendríamos que debatir sobre qué hacemos con nuestra vida para mejorar la nuestra y la de los demás en los temas respectivos, y no sobre datos de gobiernos/partidos/líderes…. si nosotros no influimos en ellos!! es como el que defiende a capa y a espada a un equipo de fútbol… ¡¡cómo si fuese suyo!! Está bien que lo apoye y disfrute pero de ahí a defender con lágrimas y violencia…. xD parece que no se dan cuenta de que los que cobran no son ellos.
    Enfin como siempre.. me encanta leerte 🙂

  2. Victor · febrero 2, 2015

    Muy buen punto el detalle de actuar antes que defender ideas que no ponemos en práctica. Y como siempre, bienvenida a comentar 🙂

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