Para quién estoy escribiendo y los sueños de juventud

Para mí, podría decir. Pero no necesito un blog en internet para escribir para mí mismo. Quizá para conectar con otras personas que piensan como yo, o diferente, de forma que nos enriquezcamos. Tal vez escribo para quién se aburra y quiera tener algo que leer a ratos. Aunque la realidad es otra. Escribo para quienes quieren mejorarse. Mejorar su vida, sus relaciones o su trabajo. Para quienes han decidido que el script social impuesto no es para ellos, que lo de ser una oveja que sigue al rebaño no es para ellos. Para quienes piensan que, porque una oveja bale más fuerte que otras, no significa que sea libre ni que haya “escapado”.

¿Y por qué escribo para esas personas? Parece algo pretencioso porque, en el fondo quién soy yo para hablar de mejora personal, cuáles son mis credenciales… No. No lo hago porque sepa más que otros, porque sea un gurú (en los que confío regulín, por cierto) y pueda decirle a los demás lo que hacer. A día de hoy no tengo mucho que poner sobre la mesa para poder decir que sé de lo que hablo. Aún me pego a diario para seguir mi camino… quizá hasta para encontrarlo. Pero escribo porque es lo que estoy haciendo y estoy cambiando muchas cosas. Quizá sirva de ejemplo a otros, no tanto por mis aciertos como por mis fallos, mis dudas y las incertidumbres que afronto, así como las cosas que pienso y que descubro. Quiero pensar que todo eso sirve para que otros que puede que estén pensando que no tienen suficiente y que hay algo mal en su vida, vean que se puede. Que hay que intentarlo.

Siempre que uno emprende un camino nuevo, navega en un mar de dudas e indecisión. No sabe si lo que está pasando es bueno, si está avanzando o retrocediendo. A veces incluso, cuando vienen mal dadas o hay reveses y los resultados son contrarios a lo que se esperaba, uno piensa incluso en abandonar. En bajar los brazos y rendirse puesto que antes, la vida era más fácil. Más anodina, insípida o triste, pero al menos era segura y tranquila. Cuando no haces nada y sigues lo dictado, puede que no seas feliz, pero al menos sabes a qué atenerte. Sabes qué va a pasar y qué no va a pasar nunca. Seguridad. A eso se reduce todo.

Cuando te sales del camino, vas por sitios por donde no ha pasado mucha gente y no tienes a nadie a quién seguir. Por eso a veces te sientes perdido. Porque no hay seguridad y no sabes a dónde lleva ese camino que has elegido. Igual te equivocas. Por eso creo que es que escribo. Estoy trazando mi mapa según avanzo. A veces toca retroceder porque me he desviado. No pasa nada. Escribo para aquellos que han decidido también salirse y no para que sigan mis pasos, porque cada uno tiene su propia idea de dónde quiere ir. Más bien para que vean que me equivoco, que retrocedo y vuelvo a avanzar y que no pasa nada. Para mostrar lo que voy descubriendo, cosas que antes daba por hechas pero que ahora me doy cuenta que estaban equivocadas. Ideas que he rechazado al ver que no son válidas para mí. Y las cuento y las digo en alto. Y mucha gente se revuelve, o no está de acuerdo o las rechaza porque no es lo que todo el mundo opina.

Cuando cambias de dirección y te sales de la masa te encuentras resistencia. Todos los demás quieren que sigas el mismo camino porque nadie quiere que les muestres que se puede salir y te puedes construir tu propia vida. Nadie quiere que les muestres que aquello que ellos deseaban pero han desechado como “locuras de juventud” en realidad es posible de obtener. Principalmente porque no es fácil de conseguir y hay que luchar, y ellos prefirieron desechar esa idea a cambio de tranquilidad y seguridad. ¿Viajar por el mundo conociendo gente y culturas? Sueños de juventud, porque hay que conseguir un trabajo fijo para pagar la casa, la oda y los niños. ¿Crear tu propio trabajo para no estar atado a un lugar fijo y poder moverte mientras consigues dinero? Sueños de juventud y de adolescente, porque hay que estar de 8 a 6 en la oficina para luego llegar a casa reventado y tirarse en frente de la televisión o internet. ¿Ser tu propio jefe porque no quieres que te digan lo que hacer ni cómo? Sueños de juventud y de adolescente, indicio de inmadurez clara, porque hay que tener un jefe al que odias que te diga qué hacer porque casi nadie trabaja en lo que le gusta y hay que apechugar.

Pues desde aquí, renuncio a renunciar. Me niego a conformarme con un trabajo que me apague y me absorba la energía vital, que me resulte totalmente indiferente y que me mate las ganas de hacer cosas. Me niego a aceptar una seguridad que suponga una vida segura pero gris y anodina. Me niego a dedicar la mayor parte de mi vida -¡la mayor parte del tiempo que pasamos despiertos, joder!- en un trabajo que me parezca una mierda a cambio de un sueldo con el que poder pagar una vida de cartón. Prefiero luchar contra la incertidumbre, prefiero arriesgarme a pasar momentos duros, prefiero enfrentar el fracaso total, antes que asegurarme un futuro aburrido, una vida monótona y con el único aliciente de 15 días libres al año para ir a algún viaje organizado para ver una representación tergiversada del lugar del que se trate. Si los demás quieren estar 8 horas de su día a día haciendo algo de les aburre, les repulsa o les es indiferente durante 11 meses y medio al año para poder comprarse cosas y olvidar que no han elegido ni han pensado lo que realmente quieren hacer para ser felices, adelante. Es su decisión. Pero que no me digan que debo hacerlo yo también sólo para que ellos puedan seguir viviendo sin pensar en lo que hacen a diario. Si la gran recompensa es la jubilación, significa que el precio es la juventud y la vida mientras tanto. Yo reniego de ese camino.

Creo que es por eso que escribo aquí.

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4 comments

  1. Neri · febrero 17, 2015

    No puedo coincidir más con todo lo que escribes y por post así es que te leo… reconforta saber que hay personas en el mundo que comparten estos ideales. Yo renuncio a renunciar también!

    Un beso!
    Neri
    P.D: me gustó tanto este post que lo imprimí, te molesta? quiero leerlo cuando esté medio perdida en el camino o de bajón despues de una charla con personas que no lo toleran

    • Victor · febrero 17, 2015

      Gracias Neri. Me alegra saber que no soy un loco contracorriente… que al menos somos unos pocos locos 😀

  2. María · febrero 17, 2015

    Bravo Victor. 100% contigo. Somos nosotros mismos quienes nos ponemos los límites…hay que arriesgar más y dejar de buscar excusas absurdas originadas por miedo al fracaso.
    Te dejo un christmas que hice en navidad para familiares y amigos (que tiene un poco que ver con lo que dices) Espero que te guste 🙂 https://www.youtube.com/watch?v=_9g-K4pDCQc&app=desktop

    • Victor · febrero 17, 2015

      Lo vi porque lo compartió el Legi, creo. Me alegro que andes poniendo voz a tus sueños, que es lo que querías en realidad.

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