“Ser uno mismo” es el peor consejo del mundo

Sé tu mismo. Y una mierda. El consejo más popular del mundo es el peor que se puede dar. Me explico: cuando alguien recibe este consejo es porque tiene algún problema de relaciones personales. Ya sea en sus relaciones con el sexo opuesto o simplemente con la gente, tiene un problema que hace que no consiga los resultados que desea. No importa que lo que ocurra es que no liga o que no es capaz de crear nuevos grupos de amigos. Siempre es este caso. Y el consejo por defecto es “se tu mismo”.

Muy bien lumbreras, analicemos esto en detalle. Alguien tiene la sensación de que no deja impresión en los demás, de que no es capaz de mostrar todo su potencial o quién es en realidad cuando conoce a gente nueva y termina pidiendo ayuda a alguien cercano, alguien que por azares de la vida ha llegado a conocerle bien (amigo de instituto, de la infancia, familiar…). La frustración es suficiente como para que esa persona decida afrontar sus fallas o defectos y pregunta qué puede hacer, qué falla. ¿Y qué recibe a cambio? Un consejo anodino y vacío de alguien que no se ha molestado en analizar las cosas desde el punto de vista de quién pide ayuda. Para mí, por ejemplo, ser yo mismo es suficiente para conocer gente. Soy sociable y capaz de llegar a un grupo de gente nueva y sentirme cómodo, mostrar mi mejor cara y desenvolverme con soltura. Puedo conectar con la gente y me resulta sencillo.

Pero no siempre fue así. De adolescente era tímido con desconocidos, la ansiedad social me superaba y me quedaba en un segundo plano donde no tuviese que exponerme, porque no estaba seguro de ser “suficientemente bueno”. Ocurrió que decidí, por cosas de la historia personal de cada uno, ser monitor de tiempo libre. Eso fue un entrenamiento brutal para romper esos bloqueos y aprender a desenvolverme en entornos socialmente intensos, no sólo con niños “desconocidos”, sino con sus padres y familiares. Si hubiese pedido consejo y me hubiesen dicho que tenía que ser yo mismo, en ese momento mi yo mismo era una persona insegura, tímida y con baja autoestima. Menudo consejo de mierda habría sido.

Existe el convencimiento de que todos somos perfectos tal y como somos. De que nadie ha de cambiar porque, a nuestra manera, somos geniales. Gurús de autoayuda barata y filosofías de pacotilla -basadas, creo, en ciertas ideas del humanismo- nos han hecho creer que siendo como somos todo está bien. No hay necesidad de cambiar. Si eres así, ya encontrarás a la gente adecuada… concretamente a otros como tú, inseguros e infelices porque una faceta importantísima de su vida está incompleta o no es como les gustaría. Igual para las relaciones sentimentales. Mismo consejo de mierda de alguien que no quiere meterse en berenjenales y prefiere dar ese consejo absurdo, porque a esa persona le ha funcionado. Claro, si uno es sociable o se le dan bien las relaciones con el sexo contrario, ser uno mismo es lo mejor que puede ser.

El problema surge de que es difícil decirle a alguien que su forma de comportarse, más aún, su forma de ser y de ver la vida, es incorrecta o está mal. En el mundo del relativismo estúpido en el que vivimos, que seas un tímido patológico o un asocial con ansiedad enfermiza a conocer gente nueva, es algo que “está bien”. ¿Tienes problemas de carácter? No pasa nada, eres así y hay que quererte. ¿Eres un borde desagradable que no sabe cómo decir las cosas o no tienes filtro para criticar a los demás? No pasa nada, hombre. Si se ofenden, el problema es de otros.

Pues no. La gente tiene que cambiar. Si alguien piensa que le cuesta relacionarse, tendrá que ver qué es lo que pasa y afrontar aquello que no funciona en sí mismo. El problema de caer mal a la gente no es de los demás, es de uno mismo. Si nadie cumple los “estándares” de alguien, el problema es que ese alguien probablemente sea un gilipollas pretencioso, o un engreído envidioso que intenta subirse la moral a base de hacer de menos a otros. Y el problema es de esa persona porque va a estar sola y frustrada.

Por favor, dejad de dar ese consejo de mierda. Si alguien os pide ayuda en ese sentido y no os veis capaces de ayudar, decidlo. Pero no os quitéis el marrón. Porque hacéis daño. Alguien que pide ayuda de esa manera, reconociendo abiertamente un problema en sus relaciones, ha tenido que dar un gran paso, ha tenido que reconocer en contra de su propio ego y autoestima, que hay algo mal en él que impide que su vida sea como quiere. Así que no le deis el bálsamo del tonto. O bien os mojáis y le decís lo que está mal o lo que debería cambiar/mejorar, o decís que no os veis capaces de ayudar pero que le apoyaréis en lo que necesite hacer, con quién necesite hablar o lo que necesite practicar. Si alguien es socialmente nulo, lo mejor es ir con esa persona (si la consideráis amiga) a eventos sociales para ayudarle a superar el miedo y aprender a sociabilizar desde cero. Si se le da mal relacionarse con el sexo contrario, salid a ligar o a conocer mujeres/hombres (lo que toque) con esa persona. Analizad que cosas hace mal y decidle como cambiarlo.

No somos perfectos como somos, eso es una gilipollez. No pasa nada por reconocer que hay cosas mal en nosotros y que debemos cambiar.

En resumen, lo que sirve para alguien con éxito en algún campo -las relaciones sociales en este caso- probablemente no sirva para alguien a quién le vaya mal en ese sentido, por lo tanto, dar consejos sin pensar en la otra persona sino en lo que nosotros mismos hemos hecho, sin ver las circunstancias del otro, es un error. Para leer la entrada que me dio la idea pinchad en el siguiente enlace:
http://corbettbarr.com/great-advice-wrong-situation/

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3 comments

  1. Neri · febrero 24, 2015

    No puedo estar más de acuerdo. Que dejen de dar ese consejo de mierda!
    Admito que era una de las tantas personas que lo daba y ahora me parece tan inocente y poco pensando. Obviamente que ser uno mismo es importante, quién vas a ser sino? y no vas a estar viviendo la vida de otro… pero si comportándote como lo haces no obtienes los resultados que buscás, vas a tener que cambiar algunas cosas.

    Me encantó este post
    Saludos!

  2. Victor · febrero 25, 2015

    Gracias Neri. La creencia de la gente de que somos perfectos como somos y que cualquier intento de cambiar algo es un insulto a uno mismo es una idea estúpida. Y una idea que ha calado a fondo en la gente, haciendo que muchas personas renuncien siquiera a intentar ver que cosas de ellos mismos están mal o hay que cambiar. Eso es el camino a la infelicidad. Somos seres sociales y si hay algo de uno mismo que no encaja en la sociedad y que nos impide obtener los resultados que queremos, tendremos que ver si nos compensa mantenerlo. Si somos demasiado directos, o desagradables tratando con otras personas, pretender que “somos así y a quien no le guste que se vaya” solo va a provocar que estemos solos. Si es eso lo que realmente queremos (que lo dudo) perfecto, pero si no es así, hay que cambiar desde luego. Gracias por comentar 🙂

  3. Pingback: Vístete como un hombre | Fracasando que es gerundio

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