Desatado (de España)

Hay una cosa que ha comenzado a ocurrirme y que me di cuenta al leer esta entrada. Es una consecuencia de vivir fuera de España trabajando y adaptarse a los nuevos entornos. Perder miedos adquiridos por años de rutinas o por el hecho de que cuando necesitas algo en tu propio país, no supone un gran problema saber qué hacer o dónde ir, pero que aquí supone tomar la iniciativa y preguntar a cualquiera e ir indagando. Te adaptas a vivir con retos constantes, a improvisar y a no depender de nada. Y llega a resultar emocionante no saber que dificultades o problemas podrían surgir al ir a comprar comida, pedir en un restaurante o llamar al técnico de internet.

La vida toma otro cariz, otra fuerza, y ocurre que al volver a casa… a lo que fue tu casa, no puedes seguir la vida que llevabas porque resulta anodina. Cada vez que he vuelto a Madrid, he ido cambiando actitudes y haciendo cosas que no había hecho nunca antes. El día a día que uno llevaba se vuelve monótono. Supongo que es normal. Cambias rutinas a la fuerza, por cuestión adaptativa, y cuando quieres darte cuenta, necesitas mas de eso, mas variedad y diferentes vivencias. Todo esto lleva poco a poco a una sensación interesante que es que cada vez se tiene mas la convicción de que el tablero de juego ahora incluye al mundo entero. Se han abierto las puertas y no hay fronteras. Los únicos escollos son los que decida poner por mi cuenta o por mis propios intereses o inquietudes. Eso explica que haya rechazado estar en un proceso de selección para una empresa en Brno. La ciudad es demasiado pequeña como para mantener el nivel de interés.

Esto ultimo es algo que me pasaba por defecto al vivir en Madrid toda la vida. Una ciudad tan grande te acostumbra a una forma de vida que, al ir a un lugar considerablemente mas pequeño, hace que te sientas ahogado. Pero ahora no se trata tanto de tamaño como de opciones, actividades y cosas por hacer. Praga es de menor tamaño, desde luego, pero es muy turística y hay siempre movimiento, acción, gente nueva, actividades diversas y cambiantes. Esa es la clave.

De todas formas, la idea de lo que tengo en mente es sencilla: me he desatado de España. Hasta hace relativamente poco, en mi mente la cosa seguía siendo igual que antes, España era el lugar donde regresar. Antes de salir a Praga, daba miedo irse a otro país a vivir, a buscarse la vida. Incluso para aprender idiomas. Cuando termine la universidad, estudie un año de alemán en la escuela oficial y ese verano pensé que era una buena idea irme a perfeccionar lo que sabia. Pero el miedo hizo que me decantase por Inglaterra, porque así vendría un amigo conmigo. Ese miedo era debido a la incertidumbre, a no saber si podría desenvolverme solo y tener el apoyo moral de otra persona. Eso ha desaparecido ya. El salto que supuso Praga ha roto muchas cadenas. Al fin y al cabo, en este país hay mucha gente con la que, por idioma, resulta imposible comunicarme. Y aun así, sigo vivo.

Psicológicamente ha sido una rotura de cadenas. Ya no existe una base de operaciones llamada España. Es decir, aun suponiendo que me quedase sin trabajo, lo que hay en mi cabeza no es volver a Madrid, sino seguir sobreviviendo por aquí, o por otros lugares. Hasta ahora, como casi todo el mundo, uno se apoyaba en la familia o amigos, en casa, en la ciudad donde crecimos. Si hay necesidad se hace, pero no es la primera opción. Hay amigos aquí y hay recursos. Ya no me planteo la posibilidad de volver a Madrid y buscar desde allí, en caso de que me quedase sin trabajo. Ahora el juego ha cambiado y dependo de mi mismo. De nadie mas. Y no por falta de apoyos, sino por un sentimiento propio de independencia que hace que eso sea lo que siento. Entre otras cosas, hay mas posibilidades de seguir desde aquí que volviendo a España ahora mismo.

Esa es la clave. Saber que dependo de mi mismo, porque pase lo que pase, no puedo ir corriendo a buscar ayuda. Si he de hacer una gestión, yo mismo he de lidiar con el idioma, con gente, con las reglas que existen aquí. Y eso significa stress, pero también libertad. Para que voy a volver a Madrid si algo sale mal (pongamos que me quedase sin trabajo) si aquí hay mas opciones que allí. Ademas, sabiéndote capaz de sobrevivir en un lugar donde el idioma es un impedimento en muchas ocasiones, ir a un lugar donde el ingles sea lengua común sera como estar en zona conocida. Creo que todo se reduce a una idea clave: mi zona de confort ahora es enorme e incluye muchísimos países.

Por eso no puedo mas que recomendar a la gente que salga de ahí, que salte fuera del confort. Si algo que piensas hacer te da miedo, mas razón aun para que lo hagas cuanto antes. Romper barreras es complicado, pero es mejor hacerlo cuando la necesidad no te empuja, porque así llegaras a terreno conocido cuando de verdad necesites hacerlo. Si me hubiese ido a Alemania a tiempo, probablemente no habría pasado unos primeros meses en tensión cuando vine a Praga. Habría sido como estar en casa. Ahora mismo estoy en Hamburgo, de hecho, y cuando salga de trabajar me iré a dar una vuelta por el centro. No hay reto sabiendo que hasta un conductor de autobús tiene mejor ingles que yo. Es como pasear por casa.

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