La Cultura es un reflejo, no una fuente

La cultura: ese abstracto que sirve tanto para alimentar nacionalismos como para sustentar quejas o proclamas. Un arma arrojadiza usada en casi cualquier situación para explicar cualquier idea por peregrina que sea. Pero básicamente, la cultura, como elemento común de cada sociedad y no como conocimiento personal adquirido, ha sido utilizada como explicación de casi cualquier problema social o económico que se haya puesto a tiro. La cultura de la “picaresca” para explicar que la gente evite pagar impuestos, como diciendo que la cultura hace que la gente tienda a actuar así; la cultura de la violencia para explicar el fracaso de los sistemas sociales y escolares y explicar que fueron las películas y videojuegos violentos los que provocan la delincuencia juvenil; por supuesto, la cultura machista para justificar el machismo y discriminación…

No vengo a decir que nada de lo anterior tenga parte de verdad -menos lo de las películas y videojuegos violentos, que si fuese verdad, viviríamos en una guerra total- sino a desmentir que la cultura sea la fuente de los problemas. Porque desde hace décadas, los llamados SJW (social justice warriors) se han ensañado en la cultura como la culpable del mal: si alguien cometía un asesinato y resulta que jugaba a juegos violentos, había que prohibir ese juego; si alguien evadía, era porque había películas sobre estafadores que incitaban a la delincuencia; si había un ataque contra una mujer, era por la cultura patriarcal que impregnaba todo.

Pero no es cierto. La cultura es un reflejo de la sociedad y no una fuente de esos comportamientos. Si algo se convierte en cultural, o se extiende y tiene éxito, es porque la gente así lo quiere, o actúa o así piensa. Ya hablemos de juegos violentos, de películas, música, libros… todo son meros reflejos de la sociedad en la que se producen. Es por eso que la cultura de cada época se usa para entender mejor cómo pensaban y qué valores tenían.

Pensar que un libro o una película de éxito -como el tan denostado 50 Sombras de Grey– promueve o modifica de forma fundamental la actitud de las sociedades ante el sexo, es un error. Por mucho que les duela a quienes no pueden soportar el libro y/o la película, a quienes se sienten insultados (cosa que no entiendo) por la mera existencia de ese libro, no es más que un reflejo de la sociedad de hoy. De cómo muchas mujeres se sienten atraídas por historias como esas, y muchos hombres también son atraídos intentando quizá entender mejor qué pasa con el libro. Las causas, aunque tengo mis propias ideas, las dejamos para los psicólogos y los estudios.

No se puede negar tampoco que esos elementos culturales puedan llegar a modificar ciertos comportamientos o actitudes, pero antes ha de haberse producido una chispa de cambio en la misma sociedad, la creación o destrucción de algún tabú o algún suceso traumático haber trastocado la mentalidad de la gente. El adoctrinamiento cultural funciona sólo cuando es totalmente férreo -dictaduras y regímenes con control total de la comunicación- y lo hace modificando la percepción de la realidad. Pero para eso, es necesario que el individuo esté solo expuesto a ese adoctrinamiento.

En el momento en que existen rendijas, medios alternativos y formas de compartir las ideas y debatirlas, aunque sea a pequeña escala, resulta incontrolable. Este adoctrinamiento sólo consigue generar tabúes, temas prohibidos y una subcultura que termina explotando de forma descontrolada para los adoctrinadores. La conclusión termina siendo la siguiente: un producto cultural de éxito no promueve una actitud ni unos valores, sino que resuena con los que ya había previamente, motivo por el que tiene ese éxito. Decir que ese libro va a promover unas actitudes u otras es equivocado, decir que va a inocular o crear unas prácticas o unas ideas a quiénes lo lean es incorrecto, porque el mismo éxito de ese producto cultural indica que la gente ya quería de antes aquello que vende o promueve.

The culture does not create innate sex predilections; it reflects and amplifies them.

Teniendo esto en cuenta, cada elemento cultural, película, libro, ideología… es hija de su tiempo. Nada, salvo la propaganda, se produce para intentar cambiar las mentes. Quizá, como dice la cita, consigue amplificar una llama que ya existe. ¿Por qué ha formado entonces tanto revuelo un libro, en el caso anterior, entre tanta gente? En realidad, porque rompe tabús y creencias que las personas que tanto protestan tenían firmemente arraigadas. Pero si miramos los números, veremos que el libro ha tenido un éxito brutal y que las críticas vienen de unos pocos, comparados con la cantidad de compradores y lectores del mismo. Cierto que no todos habrán quedado contentos con la compra, pero la realidad innegable es que la gente quería un producto así. A la mayoría de mujeres que han comprado el libro les resulta intrigante o emocionante lo que se narra. ¿Literatura barata, mal escrito, poca calidad narrativa? Probablemente, no lo he leído. La cuestión es que no importa porque cubre una demanda.

Y con ello pasa como con todo. Cojamos otro gran éxito que haya creado polémica porque “promueve unos valores equivocados” y tenemos el mismo efecto. Si tiene gran éxito es porque esos valores resuenan con un gran porcentaje de la población. Los adultos son capaces de decidir sus preferencias, sus creencias y sus valores y no importa lo mal que les parezcan a otros. Los policías del pensamiento y de lo políticamente correcto pueden quejarse todo lo que quieran, prohibir incluso, pero eso no cambiará una realidad que no les gusta. Antes era la religión la que controlaba (o lo intentaba) los pensamientos y lo que era correcto moralmente o no. Ahora es la corrección política.

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2 comments

  1. Criminologa-Existencial · abril 14, 2015

    Que la palabra cultura se emplee como justificación es problema de aquellos que deseen usarla como tal. La cultura machista así como la cultura de la picaresca no son más que elementos descriptivos de la sociedad en que vivimos.
    El que 50 sombras de Gray haya creado una oleada de espanto por parte de un gran público, apoyándose en la creencia de que va a promover unas nuevas prácticas sexuales… va más allá de eso.
    Yo he sido de las personas que ha criticado la novela sin tan siquiera leerla, como hago con muchas otras modas que siguen tantas personas. Mi crítica no iba dirigida hacia la posibilidad de un comportamiento, sino a las actitudes y creencias de aquellas personas que se han sentido atraídas.
    Realmente ya ni critico eso, pues desde hace un buen tiempo descubrí que la mayoría de personas seguía los prototipos “culturales” y que no iba a hacer nada por cambiarla.
    La cultura es la media de un conjunto de personas en un espacio y tiempo, y se caracteriza en gran parte por su resistencia al cambio. Los factores que la definen son múltiples, pero si algo está claro es que la gente no quiere cambiarla, ni en sus aspectos negativos. Y si lo hace es con muuucho tiempo

    • Victor · abril 14, 2015

      Creo que estamos de acuerdo en lo esencial. Respecto al libro o a elementos culturales negativos (o que personalmente me lo parezcan) no queda más que plantear la reflexión personal y ver si encuentra respuesta en la misma sociedad. Pero como dices, si la media de las personas no quiere cambiarlo, nada queda por hacer. De nada sirve promover campañas ante un éxito como el caso de las 50 sombras. Aunque en el fondo, en ese caso, están intentando imponer visiones y gustos personales sobre esa grandísima cantidad de lectores que han quedado satisfechos con el libro.

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