Disrupción en tu vida

Se habla mucho de este concepto en entornos tecnológicos: la disrupción tecnológica que permite modelos de negocio tan distintos que arrasan el mercado por encontrar la forma de dar un producto o servicio que la gente necesita pero que nadie había desarrollado hasta ese momento. Pero a mí me interesa más el proceso de disrupción aplicado a la persona, a uno mismo. Es un proceso complejo, profundo, que te puede cambiar la vida. Podría definir la disrupción personal como el proceso que comienza con una introspección en busca de las cosas que no funcionan como esperas en tu vida, personal y profesionalmente, y culmina en una vida más consciente sobre lo que uno hace y porqué.

Educados como estamos para seguir el camino marcado, el que se presupone correcto, nadie nos enseña a pensar exactamente qué queremos ni a tomar las acciones necesarias para que así sea. Hay muchas ideas implantadas en la sociedad y en nuestra cabeza que están diseñadas para convencernos de que no hay que cambiar nada, que no hay que arriesgarse y que la vida feliz es la vida sin sobresaltos y en la que todo va como debe. Esto provoca que haya gente que se vea luchando y sufriendo para no perder un trabajo que no le gusta, porque es algo seguro; pidiendo un préstamo para comprar un coche que no necesita, más allá de ir ligeramente más cómodo -en principio- en el atasco matutino de camino a su empresa; renunciando a proyectos o ideas porque hay que ser sensato y aferrarse a cosas seguras y sólidas, en lugar de intentar lo que nos motiva de verdad. Y no se si es una impresión mía, pero desde que decidí emprender proyectos propios de forma seria y buscar qué era lo que quería hacer con mi vida, veo que hay muchísima gente que persigue metas buscando la estabilidad y la seguridad, en lugar de buscar lo que de verdad quieren hacer.

No tengo claro si es la presión social y de grupo la que ata a las personas a conformarse, o es el miedo al fracaso y la incomodidad, porque hay que reconocer que es más inmediatamente gratificante ver una película o echar una partida a un videojuego o irse a dar una vuelta que ponerse a trabajar en un proyecto incierto tras las 8 horas de trabajo que te dan de comer. Pero lo cierto es que sucede. Algunas de las personas con las que hablo tienen siempre algo que desearían hacer, algo en lo que querrían trabajar, pero muchas veces están haciendo nada para conseguirlo. Otras personas no tienen claro siquiera cómo les gustaría que fuese su vida ni qué querrían hacer durante la misma. En ese caso, no sé si es falta de ambición o que nunca se han parado a pensar en ello detenidamente.

Pero volviendo al tema, la disrupción ocurre cuando te planteas estas preguntas que nadie quiere plantearse, y lo haces con el verdadero objetivo de encontrar una respuesta. Recuerdo muchas noches dándole vueltas a qué quería que fuese mi vida, planteándome si quería trabajar donde lo hacía o quería otra cosa, y sabiendo qué otra cosa quería, qué pasos debía tomar para llegar a ella. El resultado fue que dejé mi trabajo y me lancé al vacío. No tenía muy claro cómo iba a llegar a mi meta, pero sí que debía intentarlo antes de que fuese demasiado tarde. Lo cierto es que haber conocido gente que odiaba su trabajo pero no podía dejarlo ni reencauzar su vida por sus obligaciones adquiridas -coche, casa, familia- fue un revulsivo. Yo no quería verme atrapado dentro de 20 años en una situación parecida, sólo por perseguir las metas sociales -estabilidad, familia, casa y posesiones materiales, un “buen” trabajo- pensando que tras conseguir estas, estaría en la situación perfecta para perseguir las mías personales. Por suerte, estas reflexiones nocturnas me ayudaron a descubrir que donde estaba y lo que estaba haciendo me hacía sentir profundamente infeliz y sin propósito, la sensación de que mi trabajo no valía lo que yo creía realmente. Y estar en un trabajo que te hace sentir inútil o desperdiciado, es lo que los ingleses llaman soul-crushing job, un trabajo destroza-almas. Tenía que salir de allí. Así empezó mi disrupción.

¿Y la tuya? ¿Ha empezado ya tu disrupción o aún estás en la parte en que no sabes qué hacer?

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3 comments

  1. Neri · abril 28, 2015

    Qué bueno cruzarse (aunque sea virtualmente) con personas que entienden que podés elegir vivir tu vida de otras formas, disrumpirla y cortar con esos patrones impuestos.

    Hace unos meses un amigo me contaba que se sentía mal en su trabajo, que no lo llenaba, que estaba triste y cansado. Hace unos días me habló para contarme que estaba yendo a hablar con su jefe para renunciar… y no pude hacer más que felicitarlo porque sé que así se liberó de lo que le estaba haciendo mal y sé que tiene todas las capacidades para sustentarse de otras formas. Creo que si buscamos siempre va a haber alguna forma de rebuscarnos la vida sin perderla en el camino, somos capaces si nos proponemos serlo y buscar qué es lo que nos funciona. A veces duele (como todo cambio en un principio) pero es importante no sentirse condicionado por antiguas creencias, darse permiso para cambiar, para dar un paso más y salirse de lo cómodo, a ver qué pasa!

    En mi caso, estoy en camino de darle la vuelta a mi vida después de mi gran disrrupción jaja estoy empezando un emprendimiento que de a poco va tomando fuerza. A veces me pasa que el entorno opina o critica y se me tambalean las creencias pero bueno, hay que volver al eje, porque me tiene que funcionar a mí, no a los demás… es mi vida y son mis errores… y el que no lo entiende que se siga enfocando en lo suyo.

    Muy buena reflexión, como siempre!
    Un beso!

  2. esthervaras · mayo 27, 2015

    Felicidades! Cierto que es una valentía cambiar de trabajo perdiendo esa estabilidad, sin embargo cuando estas atado sería interesante aprender a ver lo bueno , las ventajas de tenerlo, lo cual ayuda al cambio de actitud y eso también motiva. Un saludo

  3. Victor · mayo 27, 2015

    @Neri entiendo a tu amigo porque no hay nada mas duro que tener que gastar todos los dias la mitad de tu dia en un trabajo que te vacia y no te aporta. Eso fue lo que me decidio a dejar el mio. Y empezar aventuras propias trae muchos dolores de cabeza, pero personalmente, bien merece la pena por la libertad que aportan. Aunque es verdad que hay gente que no esta hecha para ello ni lo desea, lo cual esta bien. Lo que no me gusta es la gente que intenta desanimarme solo porque ellos no se atreven a intentar algo similar.

    @esthervaras: pues si. Es importante saber lo bueno de tener trabajo, las cosas que puedes hacer cuando tienes estabilidad. Pero como todo, hay que buscar el equilibrio. El trabajo puede ser una carga demasiado grande cuando realmente no estas a gusto y te hace sentir atascado en tu vida. Porque esa sensacion es la que te llevas a casa y no te permite disfrutar de nada mas. Ese es el momento en que hay que intentar ser valiente y cambiar. A veces es simplemente un cambio de actitud, como bien dices, pero en otras ocasiones, quiza haya que buscar otro que se adapte mejor a nuestros valores o a las cosas que queremos hacer en la vida.

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