No todo el mundo es bueno… y tu tampoco

Las personas y la bondad. ¿Somos buenos? ¿Y los demás? ¿Qué razones tendría alguien para hacer algo malvado? A veces la respuesta es egoísmo, o que realmente estamos ante el mal personificado, algún tipo de psicopatía… o la moral. Puede que el problema no sea otro que la forma que tenemos de ver el mundo y que sea incompatible con la forma que tienen otros, pero en esencia todos intentamos hacer “el bien”. Tal vez sea más correcto decir que aplicamos “la justicia” de nuestro propio sistema de moral.

Las personas tenemos nuestro mundo personal que no es otra cosa que la forma en que analizamos el mundo real, como lo interpretamos y valoramos los hechos en base a nuestro beneficio o nuestro perjuicio. Aunque podemos ver cuando algo que potencialmente nos beneficiaría es injusto, cuando es realmente obvio, lo cierto es que las valoraciones que hacemos respecto al resto de cosas, si algo es bueno o malo, depende de cómo encaja con nuestra visión del mundo. No estoy hablando de conceptos de justicia universal, como los derechos humanos, sino que pienso en situaciones más cotidianas, del día  día.

Hay gente mala… y a veces no

Creo que objetivamente hay personas malas. Gente que actúa en su propio beneficio ignorando deliberadamente el efecto que sus acciones provocan sobre otros. Otras personas se hacen los ciegos, pretendiendo que no ven el daño que provocan y el argumento en ambos casos es “no es mi problema”. Pero hablo de acciones que directamente provocan daño o perjuicios: estafas, ventas piramidales, explotación laboral… Sin embargo, la mayor parte de las veces, lo que ocurre es que es algo más sutil y el conflicto se produce entre personas debido a la distinta forma de ver el mundo. Los distintos conceptos que se manejan para entender cómo funciona todo, que entran en conflicto y hacen que uno sea el malo para el otro, respectivamente.

Conflicto de intereses. Somos poco humildes y objetivos y solemos creer que nos lo merecemos todo. Cuando no nos contratan para un puesto de trabajo, es complicado aceptar que quizá no estemos preparados para él. Quizá lo que buscan no es lo que podemos ofrecer. En otras situaciones ocurre algo parecido: una persona con intereses opuestos a los nuestros resulta ser mala desde nuestro punto de vista. Aun así, hay moral o ética pre-codificada en nuestros genes. Una cosa no quita la otra, pero como todo, hay diferentes pesos o prioridades sobre cada código de conducta: si no matar interfiere con sobrevivir, la segunda tiene preferencia. Son escalas, como las tres leyes de la robótica. El ejemplo más claro que se podría poner es sobre el dinero: las creencias acerca del dinero hacen que unas personas consideren a otras inmorales. Si uno piensa que el dinero sólo se puede conseguir quitándoselo a otro, aprovechándose de los demás, difícilmente aceptará que alguien que persigue riqueza (o que la ha conseguido) lo ha hecho de forma honesta. Sin embargo, si uno cree que el dinero se genera ofreciendo valor, si uno cree en la frase “hacer dinero” como algo real y no como una simple expresión, en el sentido de que el dinero se puede generar dando un buen producto o trabajo y consiguiendo vender ese producto o trabajo a mucha gente; que esa riqueza es el justo pago por el trabajo duro y los riesgos que se han asumido para llegar al resultado del trabajo, no sólo no es inmoral, sino que es signo de responsabilidad personal haber conseguido lo que se tiene. Obviamente, siempre hay matices y en cada caso, veremos que unos hicieron fortuna perjudicando a otros, pero analizar cada caso no es sencillo y presuponer que sean santos o diablos no es más que un error para confirmar nuestras creencias particulares.

Personalmente tengo mi opinión o mi creencia: buscar fortuna, ya sea con trabajo, como freelance o como empresario, es lo que cualquiera debe hacer. No porque el dinero sea el objetivo vital que se ha de perseguir, sino porque hay que ser responsable de la propia vida; que dejarse llevar, depender de otros para tener algo a fin de mes, es un error. No importa que trabajemos para una compañía en concreto, siempre hay que estar persiguiendo la mejora y no acomodarse, buscar la independencia económica que impida que tengamos que tragar con situaciones insostenibles porque necesitemos el dinero a final de mes. Es un camino arduo que enfrenta directamente con el fracaso, pero no creo que haya una responsabilidad mayor que uno mismo. Depender de la voluntad o salud financiera de nuestro jefe, de su humor, depender de las leyes que impidan o faciliten nuestro despido -dependiendo de quién esté en el gobierno de turno- y no tener presente que nadie nos debe nada (esto es así, nadie nos debe un trabajo, ni el gobierno nos debe un sueldo universal) es un deber personal. La postura contraria me parece acomodaticia y algo quejica: que me den de comer, que me aseguren la vida… La vida es esencialmente insegura. Esto, que os veo venir, no significa que no crea en la sanidad pública, en la educación y en ciertas redes de seguridad temporal, para cuando las cosas se tuercen mucho. Es el motivo real por el que tenemos una cosa llamada Gobierno, o Estado. Pero más allá de eso, cada uno por su cuenta, que nadie nos regala nada.

Principios morales, el esfuerzo y la recompensa

Y todo quizá empiece desde temprana edad, cuando es casi tabú insistir en que los niños se esfuercen, insistir en que todos pueden ganar o que todos son los mejores. Es decir, que decimos a los niños que son los mejores y son especiales, sin que hayan hecho nada por ello, sin que hayan actuado de manera distinta o superior a los demás. ¿Alguien recuerda un vídeo, que todos tomaron como un ejemplo significativo de buenos padres, en el que una niña se ponía todas las mañanas frente al espejo diciéndose a sí misma que era la mejor, que podía tener todo lo que quisiese porque se lo merecía, etc? Pues resulta que este tipo de cosas, por mucho que se convirtiese en viral, puede provocar que se conviertan en narcisistas*. Sobrevalorar sin motivo es un error, inculcar que se puede tener todo porque uno “se lo merece” por el mero hecho de estar vivo, es un problema porque creamos futuros adultos que no sólo no conocen el valor del esfuerzo, sino que se sienten en el derecho de tener todo lo que deseen sin poner nada sobre la mesa. Es la esencia de la generación que llaman Millenials, que en español podría ser la de los ninis (ni estudian ni trabajan).

Al final, el hecho de que unos principios morales predominen en una persona, hace que sea incapaz (salvo que se lo proponga dejando rencores a un lado) entender el sistema moral de otro. Esto hace que las elecciones de una persona sean incomprensibles para otra cuando se trata de temas como la politica, puesto que dentro de su propio sistema moral, dentro de su filosofía no cabe esa elección.

Lo dice Miguel aqui, que llega el punto que las personas somos capaces de votar en contra de nuestro propio interés, en contra de nuestro propio bienestar, con tal de estar en consonancia con nuestros principios morales independientemente de otras consideraciones más racionales. Para muchos, esto puede ser un gran misterio, pero es simplemente que no se han parado a pensar racionalmente qué cosas hacen ellos mismos que son perjudiciales, pero que se basan en su modelo moral. Tanto es así, que explica el que los de un partido político, religión o creencia sólo ven las injusticias de los otros, siendo incapaces en una medida asombrosa, de ver las injusticias de su propio sistema. En ocasiones, esas injusticias se achacan a individuos particulares o aplicaciones particulares (“fue ese presidente en concreto, no el partido ni la ideología”, por ejemplo) o niegan que esa injusticia se produjese debido a su propia creencia moral, sino que fue un accidente histórico, causas externas (la famosa herencia recibida).

Podría parecer que no hay, entonces, sistema moral más válido que otro, que todo se trata de la preferencia personal o social de la que hablemos. Yo digo que una mierda. Hay un sistema moral más válido que otro, aquél que permite a la sociedad avanzar hacia mejores condiciones en general. Aunque siempre haya alguna injusticia, algún punto oscuro, hay que tender al mejor sistema moral posible, el que sea más justo y recompense más a quien más se esfuerza y quién más aporta. Es el mío, pero habrá muchos que discrepen.

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*Aquí parece haber una contradicción de términos porque en el artículo de Wikipedia de narcisismo clínico, resulta que un narcisista lo es por haber sufrido una carencia de autoestima en su infancia y lo intenta compensar. Sin embargo, esa es la “explicación” dada por el psicoanálisis, cosa que no parece tener consistencia y algo que se comenta en el artículo del WP.

**Lo cierto es que la entrada de Wikipedia tiene un montón de partes “poco fiables” basadas en frases de alquimistas (sic) como si eso fuese algún tipo de argumento. No sé mucho de psicología, así que cada uno que decida lo que le parece.

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