Crisis profesional: que pasa cuando no quieres lo que querias

Cuatro años de búsqueda. Desde que acabé la carrera, mi objetivo personal y profesional era encontrar un trabajo en el sector para el que estuve estudiando durante años. Cada día, antes de ir a dormir, le daba vueltas en la cabeza sobre qué tenía que hacer, cuáles podían ser los pasos para llegar allí. Era algo que no podía dejar de lado. Llegar a trabajar en un sector científico o tecnológico, en proyectos relacionados con la física o la ingeniería, programación y simulaciones. He echado cientos de curriculums, me he marchado a Inglaterra buscando más horizontes y a mejorar el idioma, he dejado trabajos con sueldos decentes -aunque horarios extremos- y me he mudado a un país tan extraño para mí como República Checa. Aquí, por fin, parecía que lo había encontrado.

Sin embargo, la realidad es tozuda y terca. Resulta que los cambios que se realizaron en el proyecto provocaron que me sacasen del trabajo que me parecía perfecto: programación de simulaciones de física. Acabé en lo que estoy ahora, con temas más orientados a ingenieros de informática, con poca programación y mucho trabajo con ordenadores, drivers y demás. Y es que al ser un proyecto europeo donde el dinero “no es de nadie” y donde las luchas políticas importan más que los resultados reales, he estado meses sin trabajo alguno, buscando mis propias tareas y sin que mi jefe -ni nadie más- se preocupase lo más mínimo sobre lo que hacía o dejaba de hacer. Quizá suene bien, poder leer o hacer otras cosas mientras uno está en la oficina. Sin embargo, no puedo hacerlo con tranquilidad porque me siento mal haciendo algo que es personal cuando estoy en un lugar en el que me pagan por hacer otra cosa, aunque no me digan el qué. En cualquier caso, no me gusta perder el tiempo.

Así que aquí estoy, tras una larga búsqueda y una larga lucha, en un trabajo que se enmarca dentro de un proyecto de física a nivel europeo y resulta que tengo dudas de si es lo que quiero. La duda principal que tengo es: ¿quiero realmente trabajar toda la vida en algo como esto? No es como trabajar en algo puntero que genere productos nuevos o desarrollos tecnológicos. Es una instalación con un propósito definido, física puntera, investigación… Estudié física porque me encantaba y quería trabajar en un sitio así. Pero eso era entonces. Ahora es distinto porque no me atrae tanto, ya no me motiva igual. Me resulta poco estimulante, quizá también porque no estoy directamente haciendo física, pero en cualquier caso, no siento interés suficiente como para dedicarme a estudiar en detalle lo que se va a hacer. Quiero hacer otras muchas cosas, desarrollar un trabajo que afecte directamente a las personas y que me permita estar más cerca del mundo. Justo lo contrario que trabajar en unas instalaciones científicas a las afueras de la ciudad, donde sólo habrá científicos e ingenieros, donde el trabajo será únicamente centrado en la misma instalación sin pensar en aplicaciones más generales. Me gustaría hacer algo que afectase a otros, que fuese útil para otras personas que no sean necesariamente científicos. Algo social, o tecnológico, o literario… Y ese es otro problema, ¿qué quiero hacer? La gran pregunta.

Desde mi llegada a Praga muchas cosas cambiaron. No en vano, comencé este blog para intentar llevar un diario de todos esos cambios. Y puedo asegurar que se han producido. Hasta tal punto que, ahora mismo, no estoy seguro de hacia dónde voy a dirigirme. Tengo una meta, pero es difusa y poco clara. Quiero poder comprar mi libertad personal, ser capaz de trabajar sin estar atado a una oficina y que mi sueldo no esté completamente relacionado con las horas que dedico, sino con la calidad de lo que hago, así como otros factores de escala. Libertad para decidir en qué lugar vivir un mes, sin tener que pedir vacaciones, mientras sigo trabajando. Muchos dirán que esos trabajos no existen, o apenas hay para elegir. Y puede ser cierto. Pero dejar de intentarlo es rendirse. Y ya sabéis que fracasar no es lo peor que puede pasar.

Este es el problema, que hoy en día no existen estos trabajos de manera efectiva. Así que tal vez haya que crearlo. Porque me veo como uno de esos freelancers que trabajan desde su portátil y se mueven por el mundo a placer. El problema es: freelancer ¿de qué? ¿Mi propia empresa?, ¿de qué? ¿Trabajar para otros como consultor? Tengo mucho que aprender… Cuando marché del hormiguero, tenía muy claro donde dirigir mis pasos, que debía estudiar, que debía hacer. Ahora mismo, no tengo ni idea. Y eso es peor que tener un camino agotador delante mío. Porque si tienes que subir una gran montaña para llegar a tu destino, sabes que es cuestión de esforzarse al máximo y sabes dónde enfocar los esfuerzos. Pero cuando no sabes el camino a seguir, cuando dudas sobre el lugar exacto donde quieres llegar, no puedes focalizar.

Se abren muchos caminos, pero no sé cuál me llevará a comprar mi libertad. Puede que mi web termine de arrancar, después de mucho trabajo. Tal vez pueda comenzar a labrarme un futuro escribiendo para otros que tienen menos experiencia o ganas -no sería la primera vez- o quizá consiga un trabajo más interesante donde no me hagan perder el tiempo, siga aprendiendo y vea el resultado de mi trabajo. Quizá termine haciendo tours en una ciudad que me gusta, como es Praga. Aunque cada día parece que tengo más clara mi meta, separar mi tiempo de mi sueldo y desanclarme de una oficina o espacio fijo. Tengo muchas ideas, muchos proyectos. Pero lo que nunca tengo es tiempo suficiente para sacarlos adelante. Así que, toca aprender a priorizar.

Y mientras estas dudas rondan mi cabeza, llego a la entrada número 100 de este blog. Sorprendentemente, el anterior blog que tenía no llegó a tener 100 entradas a pesar de estar más de tres años escribiendo en él, lo que dice mucho del ritmo de publicación de entonces. Ya lo he superado en menos de dos años. Y con todo lo que tengo en la cabeza, casi ni me doy cuenta. ¿Tantas tonterías tenía para escribir? Quién me lo iba a decir cuando abrí esto desde Cochabamba y cuántas cosas han cambiado…

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2 comments

  1. Crissanta · junio 2, 2015

    Mmm pues no puedo decirte hacia dónde ir, pero en Somarí esta la puerta abierta (en cuanto salga un trabajo para ti) y en lo literario también en Salto al reverso. Solo que cuál es tu camino, pues eso solo tu lo sabrás. Mucha suerte.

    • Victor · junio 3, 2015

      Creo que tengo que probar varias cosas para tener claro donde ir. Y gracias por abrirme puertas. Justo eso es lo que hace falta en momentos de duda, tener opciones.

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