Buscar trabajo y los contactos

Han pasado unas semanas sin publicar nada. Sigo vivo, no os preocupéis, pero sí es verdad que me había quemado un poco y había empezado a perder la concentración. Hablaré quizá de esto una semana de estas, pero de momento, publico sobre el trabajo y lo que he visto cuando he comenzado a plantearme opciones alternativas. Concretamente, uno de mis objetivos era u trabajo que supusiese menores obligaciones que el actual o uno que me diese más dinero.También hablaré del dinero dentro de poco.

Cuando uno intenta encontrar un trabajo suele usar páginas de empleo. Incluso agencias de contratación, que por estos lares resultan fundamentales. Sin embargo, los trabajos interesantes, los de calidad, los buenos, no se encuentran enviando un curriculum de dos hojas a una persona desconocida de recursos humanos. Se encuentran gracias a las redes propias, a los contactos y a estar pendiente de oportunidades en cualquier situación. Se encuentran cuando ya has emprendido proyectos propios, cuando puedes mostrar cosas que has hecho o que haces, como un blog, una web, una asociacion…

Llevo un tiempo oteando el horizonte laboral y tengo algunas conclusiones que me obligan a replantearme la forma de buscar nuevas opciones. Si quisiese un trabajo de 8 a 5 en una empresa en la que seré un número, un engranaje más, puedo seguir por los cauces normales. Esto no es malo, ojo. Ahora mismo trabajo en algo similar -con mejores condiciones que la media, aunque peor sueldo- y no es necesariamente malo. Pero es subsistencia. Es trabajar para conseguir dinero a final de mes haciendo lo que sea necesario. Cierto que, en general, mi trabajo consiste en cosas que me interesan y no me resultan desagradables o poco motivantes. La falta de motivación vendría por otras razones que tiene que ver con la organización del trabajo. Pero la cuestión no es esa.

La cuestión es encontrar un trabajo que sea diferente y que se adapte al tipo de vida que muchos, creo, querríamos llevar. ¿Y qué vida es esa? Pues yo me imagino así: levantarse por la mañana, entre las 7 y las 9, encender el portátil mientras me tomo un café y comenzar la jornada leyendo documentos o artículos relacionados con lo que voy a hacer en el día. Pasar las siguientes horas trabajando desde casa o desde una cafetería, quizá incluso desde un lugar céntrico de la ciudad en la que esté, parque o similar. A mediodía, antes de comer, gestionar un par de emails o contactos, alguna reunión por Skype para aclarar cosas de proyectos. Tras eso, libertad para seguir trabajando o para ir a visitar la ciudad (si no es residencia habitual), algo de deporte y actividades personales.

Algo así como un consultor o asesor. Un freelance de algún tipo. Tal vez sorprenda que parece que no tengo claro de qué quiero trabajar. Sí que tengo ideas, pero la clave es que lo que quiero es libertad. Por tanto, me adaptaré a lo que vaya apareciendo, con la mente concentrada en esa idea. Salvo que uno tenga una idea muy clara de qué quiere trabajar, lo mejor es mantener una actitud positiva y abierta. Nunca sabes por donde llegará tu vida ideal. Aunque sí que tengo alguna idea en la que estoy trabajando. Pero prefiero usar las energías en trabajar en ello antes que en hablar de ello.

El caso es que como decía, al final todo se basa en conexiones entre personas. No es enchufe, con el significado tradicional del término. Se trata de que haya gente que conoce como trabajas, como te planteas las cosas y tu capacidad para llevarlas a cabo. Y esas personas te irán pidiendo algún favor, quizá te recomienden para algún trabajo menor, algo puntual. En ese momento, hay que dedicarle todas las energías para mostrar de qué eres capaz. Incluso dar un poco más de lo que te piden. Habrá quien piense que esa actitud es un error. He conocido gente que se plantea el asunto como una mera transacción: me pagan tanto por hacer esto en concreto, por lo que no voy a hacer absolutamente nada que se salga de ese acuerdo, por mínimo que sea. Actitud respetable, pero entonces uno será un número más y si surge algo extra, diferente o más interesante, no estaremos en la lista de candidatos. Esta misma gente luego se queja… Y no hablamos de echar horas extra sin cobrar ni de hacer trabajos que no sean el nuestro. Se trata de aportar un extra de calidad o de voluntad, situaciones especiales que requieran de nuestro apoyo. Puntuales. Es así como uno va forjando redes laborales que merecen la pena, contactos que llamarán a tu puerta cuando menos lo esperes porque recuerdan que se podía contar contigo para sacar proyectos adelante.

La diferencia con los enchufes es que en estos, uno se basa en relaciones de amistad, compromisos y favores personales para conseguir un puesto para el que está menos cualificado o igual (en el mejor de los casos) que otras personas que también podrían optar al mismo. Pero por motivos ajenos al asunto laboral, consigue el puesto. No es justo. Pero hablo de otra cosa. Las conexiones se basan en que uno trabajó con ciertas personas en algún momento, cuando era un desconocido para ellas, pero demostró que era capaz de realizar el trabajo con creces, asegurando buena calidad y terminando los objetivos a tiempo y con limpieza. Se basa en que uno ha demostrado ya que es más que capaz de cumplir con las condiciones, de suplir la carencia o cubrir la necesidad de la persona que requiere de tu trabajo. Y las personas, que no somos tontas, si tenemos que elegir entre un desconocido o una persona que sabemos que ha cumplido siempre que hemos trabajado con ella, elegimos la segunda.

Y así, han ido llegando las conexiones. Hace poco hice una review de una propuesta a una editorial sobre un libro de óptica y programación. La recomendación vino dada por una antigua profesora de la facultad. No he sacado dinero, pero por un rato de mi tiempo he conseguido un libro interesante. Por otro lado, conseguí un extra hace poco gracias a unos contactos en la red y a atreverme con algo fuera de mi experiencia habitual.

Por otro lado, últimamente me he reconciliado más con mi trabajo actual. El hecho de que parece que empieza a haber trabajo interesante en lugar de tareas absurdas para mantenerme “ocupado” está ayudando. De momento, seguiré ahí. Pero tengo la mente abierta a muchas otras cosas, como guía de tours y locuras similares. Al menos, para probar. Porque al fin y al cabo, todo este texto que empecé a escribir hace alguna semana se basa en una idea: si no se exactamente de qué quiero vivir, o el trabajo en el que me veo, lo mejor será probar todos los que pueda y ver qué camino encuentro.

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