Mi Cisne Negro

Estoy terminando de leer el libro de El Cisne Negro, sobre lo impredecible de las catástrofes, de los golpes de fortuna y de situaciones que trastocan todo en un mundo cada vez más complejo. Se trata de que la estadística es poco útil para predecir los grandes cambios, puesto que llega un suceso que nadie predijo y que comienza a afectar todo a su alrededor. Algo que se descartó (o incluso ni se le ocurrió a nadie) resulta ser el efecto más peligroso que cualquiera de los otros que se tuvieron en cuenta. Cuanto más complejo e interconectado esté todo, más imprevisibles son estos sucesos porque nuestro cerebro no ha evolucionado para prever estos complejos entramados.

La frase tan conocida, aunque esencialmente errónea, de que un batido de alas de una mariposa en Japón puede provocar un tornado en Kansas años después, pretende describir una de las propiedades más especiales de estos sucesos imprevisibles llamados cisnes negros. Algo insignificante en apariencia, transversal, secundario… que provoca el desastre como nadie habría imaginado. Un ejemplo que se describe en el libro es el de un casino de Las Vegas, que tenía estudios brutales de probabilidad, profesionales del engaño buscando estafadores, cámaras, detección de rostros de forma automática… y el mayor desastre económico que sufrió fue cuando descubrieron que uno de sus empleados, en lugar de registrar unos papeles administrativos cada día, por motivos desconocidos, los fue guardando en su casa. Así, de risas. Y la multa que tuvo que afrontar el casino por ello fue superior a cualquiera de las bancarrotas de sus mesas por parte de jugadores con suerte. Algo que nunca habían previsto ni imaginado.

Y con esto en la cabeza, estoy comenzando a trabajar en una parte del proyecto relacionada con la seguridad en el sistema de inyección de gases potencialmente inflamables. Un edificio altamente complejo, con sistemas interconectados, cables, interacciones, fallos humanos… Es el hogar ideal para un Cisne Negro. No puedo evitar pensarlo.

Como dice Nassim en su libro (aquí versión kindle, en inglés), son sucesos altamente improbables, pero sucesos contra los que deberíamos blindarnos. ¿Cómo se protege uno contra algo impredecible? Pues no apostando sobre seguro. Pensando que siempre puede pasar algo malo y preparar más que medidas contra esos sucesos, medidas de salvaguarda. Algo así como un sistema de escapada general, de evacuación de extrema emergencia… no tengo claro cómo sería, pero da igual. Porque no da el presupuesto y si plantease lo que acabo de escribir, estoy seguro que me mirarían como a un loco. Quizá lo estoy. Y soy corresponsable de la seguridad de transporte de gases. Que durmáis bien.

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