Eres gilipollas…

Sí. Y yo. Todos somos gilipollas porque siempre habrá alguien que piense que lo somos. Es inevitable. Y si nadie piensa que lo eres, probablemente sea porque estés volando debajo del radar, es decir, porque no te mojas en nada ni tienes opiniones e ideas firmes… gilipollas.

¿Os habéis dado cuenta? Muchos hemos sufrido en algún momento porque alguien pensó que éramos gilipollas; probablemente gastásemos energía y pensamientos en intentar cambiar ese hecho, en convencer a otro de que no éramos gilipollas. Y resultó que encima pensaron que éramos unos perdedores incapaces de mantener una opinión. Repito: siempre habrá quien piense que somos gilipollas. Porque siempre habrá otras personas que pensarán distinto, o no pensarán; que no les guste lo que hacemos o decimos y que sus principios o axiomas vitales sean contrarios a los nuestros. Pensarán que somos gilipollas. Y nosotros sabremos que ellos lo son.

Y el resultado es maravilloso. Ya que siempre seremos gilipollas para alguien, ¿por qué preocuparse de intentar cambiarlo? No tiene sentido debatir largamente con alguien para que nos entienda, para que entienda la forma de ver las cosas que justifica lo que decimos y hacemos, de forma que no crea que lo somos. Probablemente su forma de ver el mundo no tenga nada que ver con el nuestro y eso es lo que hace que nos vea como eso, gilipollas. Nada va a cambiar, puesto que no quieren explicaciones, sino claudicaciones. Que reconozcamos que ha sido un error, que estábamos equivocados y que esa persona tenía razón. El problema es que si realmente creemos lo que decimos y lo que hacemos, si pensamos que es correcto, no hay forma de hacer lo anterior sin resultar indigno o ser un cobarde atado por las opiniones externas. Así que es una trampa, no hay escapatoria. No hay forma de exponer nuestras ideas y opiniones de forma que todo el mundo las entienda correctamente. Para ellos, seremos gilipollas o cobardes… Por eso son gilipollas. Por eso todos lo somos. Ahora, podéis descansar tranquilos. Ya podéis escribir lo que queráis en Twitter y en Facebook porque sabéis que siempre seréis gilipollas. Como yo.

7 puntos, nuevos hábitos

Últimamente le doy muchas vueltas a la idea de como cambiar aquellas cosas que no te gustan de tu vida, asi como las cosas que han cambiado en la mia y las que cambiarán. No es nada fácil. Llevo dos años cambiando todo aquello que no me gustaba (o que descubrí que no me gustaba). Básicamente las circunstancias hacen que modifiquemos perspectivas y gustos. Y no solo es complicado ser consciente acerca de nuestras debilidades o errores, sino que incluso identificados, cuesta mucho romper malos hábitos.

Entiendo perfectamente aquellas personas que deciden seguir como hasta ahora, sin rompecabezas y sin complicaciones. Nadie te explica Read More

Sobreinformación

Si, es una decisión de hoy, asi que no se como funcionara. Pero leer muchos blogs, periódicos online, opiniones… al final evita una cosa fundamental y muy importante: disfrutar de la vida. Si uno está, como se suele decir, bien informado, resulta que no tiene tiempo de vivir el momento, de olvidarse de los problemas globales que están ocurriendo (aunque afecte la economía o la sociedad) y disfrutar de cada minuto y de las actividades que uno elige.

Hay otro aspecto muy importante y es la desinformación: hay muchos grupos de intereses según las ideologías y estos grupos presentan las cosas desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo, respecto a los refugiados sirios. Los medios de derechas presentan solo los incidentes, refugiados rechazando ayuda porque tenía el logo de la Cruz Roja y cosas similares. Por otro lado, los medios de izquierdas, solo ponen situaciones de víctimas, personas sufriendo y muertos cuando intentan salvar sus vidas. Ninguna de las dos visiones es realista. Unos exageran los problemas y ocultan el sufrimiento para defender sus ideales. Los otros ocultan los problemas y realzan el sufrimiento también para defender sus ideales. Al final, resulta que hoy en dia es imposible tener noticias fieles y uno tendría que leerse todos los medios que hablasen sobre un tema en concreto, o intentar estar en el lugar de los hechos para realmente saber qué está pasando, sin filtros. Generalmente nada es blanco y negro, asi que es obvio que las noticias y los medios (incluyen blogs) solo sirven para reafirmar ideologías y visiones del mundo. No he encontrado aun uno que ofrezca datos sin interpretar de forma que uno mismo pueda hacerlo. Tampoco se si eso es posible realmente. La conclusión es la misma: leer mas noticias desinforma mas todavia.

Que le den a Internet por un tiempo. Dentro de menos de una semana, me dedicare a leer libros que tengo pendiente y a escribir cosas que tengo en mente. Creo que es una buena manera de encontrarme conmigo mismo, porque a veces, con todos los follones que ocurren en el mundo actual, parece que ya ni pienso con mi propio cerebro, sino con la sobreinformación. El mundo quizá sea demasiado complejo como para tener una opinion formada acerca de todo, por lo que lo mejor, tal vez, sea cerrarme en banda durante un tiempo. Internet tiene un lado oscuro y resulta ser cuando te vuelves adicto a la información. Es intoxicante y diluye quien eres. Asi que os lo recomiendo: dejad por un momento de leer periódicos, blogs y mierdas de las redes sociales. Seguro que son interesantes algunas de ellas, pero puede venir bien encontraros a vosotros mismos dentro de la cabeza y escucharos. Yo lo voy a hacer, a ver que tal la experiencia. Por veces anteriores, es muy recomendable.

Las Horas Bajas

Ocurre que perdemos a veces las buenas costumbres. El verano ha sido un tiempo en que he ido abandonando rutinas buenas, pequeños detalles diarios, poco importantes en el día a día, pero claves a la hora de mantener la disciplina personal. En el gimnasio casi no se acuerdan de mí, he dejado de escribir a diario para hacerlo en ráfagas de culpabilidad y la pereza se ha ido colando lentamente en mi día a día. Procastinar y posponer tareas se ha ido convirtiendo en rutina.

Supongo que es normal. De vez en cuando dejamos rienda suelta a nuestra parte más decadente, y un verano con sol, buen tiempo y buen ambiente hace que sea demasiado fácil. Atrasando todo por una fiesta en Letna, o un festival en Riegrovy Sady… Al menos, el invierno viene con sus horas más oscuras, para obligarnos a forzar una rutina que nos saque de la depresión que trae, el cabrón.

Así que tras Septiembre, del que quedan dos semanas, me propongo recuperar ciertas buenas maneras. No es fácil, pero hay que planificar. No basta con decir “vuelvo a hacer las cosas bien” sino que hay que pensar acciones específicas. Voy a ir lunes, miércoles y jueves al gimnasio es una mejor opción; voy a cocinar todos los días verdura de cena, es otra buena opción. No os quedéis en la lista de buenos deseos como la de Año Nuevo. Programad y determinad pequeñas acciones diarias pero concretas. Con horarios incluidos si es necesario.

Y sobre todo, llevar un registro de esos propósitos, de esas acciones concretas donde estén detalladas, pero que consultéis a diario. No vale usar una nota que se pierde entre otros papeles. Lo he probado y al final las notas con propósitos se han perdido entre… bueno, otras notas con otros propósitos. Un cuaderno que consultéis todos los días, quizá usar Evernote (yo lo uso y recomiendo ese programa para todo, es la hostia) o alarmas diarias del móvil que te recuerde que es hora de comprar la comida sana, ir al gimnasio o ponerse a estudiar el idioma más difícil de Centroeuropa… todo vale, pero el truco lo tenéis que buscar vosotros.

Suerte.

Lo mas valioso

Es el tiempo. Resulta que vale mas dedicar tiempo a lo que te gusta, a lo que te hace sentir bien, que a todas aquellas otras “cosas” que se supone que has de hacer.

Es complejo de explicar. Pero básicamente hay que ser egoísta en como gastamos el tiempo, y quizá nos demos cuenta demasiado tarde en la vida. Todo esto viene a que estoy descubriendo que tengo poco tiempo y no puedo perderlo en compromisos sociales que no me aportan. Antes 24 horas daban para mucho para un tarugo como yo. Hoy ya no es el caso.

Suena duro, quizá lo sea. Sin embargo, lo veo claro. Una tarde entera con gente que me puede caer bien, pero que no me apetece ver en ese momento, es una tarde perdida. Me pasa al volver a Madrid: poco tiempo y hay que priorizar. Eso significa que hay mucha gente a la que me gustaría ver… si tuviese tiempo. Pero como no lo tengo, priorizo y dejo fuera del saco a muchos. Curiosamente, aquellos que han vivido en el extranjero durante tiempo, entienden perfectamente esta dinámica, aunque no la usen en su vida diaria.

Vivimos en una maraña de compromisos; hacemos cosas por inercia; terminamos de ver películas que nos aburren y libros que no aportan por no dejar las cosas sin terminar; mantenemos relaciones que nos vacían y sólo absorben horas sin aportar nada valioso. Hay que dejar de perder el tiempo en esas actividades que nos drenan. A la mierda, en realidad no tenemos tanto.

Posponiendo el caos

Me pasa demasiado. Tengo que ir al dentista pero mientras no duele, sigo adelante. Me jode romper mi vida por cosas como ir al medico. Son esas cosas que hacen que tengas que re-adaptar horarios, pedir horas libres o recuperarlas otro día.

Tal vez soy un poco extremo, pero me gusta mi caos diario, la incertidumbre de lo que voy a hacer o la sensación de decidirlo. Decidir ir al medico no es tal, sino algo impuesto. Aparte del dinero, es invertir una mañana de trabajo, que habrá que recuperar otro día, en algo desagradable. Así que me pasa. Voy posponiendo.

Pero no es una buena estrategia. Al final se juntan demasiadas cosas, demasiados imperativos juntos, que dan al traste con la capacidad de decisión de mi tiempo. Y mira que me jode. Pero suelo caer victima de esta trampa de mi mismo. Sera cosa de intentar cambiarla.

Desafío personal: ir al medico en cuanto sepa que hay que ir.

Si no hay dolor, no hay gloria

Básicamente pienso en toda la mierda que hay por ahí sobre como hacerse rico fácilmente, como ligarte a una modelo en 7 sencillos paso y como adelgazar sin esfuerzo.

Creo que podemos sacar una regla fundamental: si te dicen que es fácil, que solo hay que saber ciertos trucos, que no hay que trabajar duro… te van a vender algo. Un libro, un curso o unos fantásticos vídeos que te van a enseñar lo que nadie ha descubierto aún para conseguir el éxito sin problemas.

Y no todos los libros de auto-ayuda ni todos los cursos son basura (aunque el porcentaje de cosas inútiles es alto). Sin embargo, cualquier cosa que se consiga sin esfuerzo y se explique en un libro, o bien es algo que no merece la pena, o bien es mentira.

Mi consejo, sin cobrar ni vender un curso (aún), es: si quieres aprender algo o piensas comprar un libro de auto-mejora, compra solo aquél que lo primero que te diga sea “esto es difícil y tienes que poner esfuerzo”.