Ejercicio de Intensidad

El ejercicio es importante, eso lo sabe todo el mundo. Y la gente procura hacer ejercicio, o al menos, tiene la intención aunque luego no lo consiga. El negocio de los gimnasios tiene buenas ganancias gracias a todos aquellos que se apuntan durante un año y dejan de ir al mes. Como ya han pagado, es como un regalito para el dueño de las instalaciones. Pero, ¿por qué ocurre esto? Porque estamos constantemente siendo bombardeados con el mensaje de que tenemos que hacer ejercicio a toda costa, que somos muy sedentarios, que lo que comemos no es tan sano como debería… Y es cierto, pero cuesta mucho esfuerzo romper las rutinas diarias que, entre otras cosas, son difícilmente compatibles con hacer ejercicio.

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El Proyecto

Hemos empezado. Este lunes. Es la primera vez que construyo algo de verdad, algo que considero mío (aunque no en exclusiva, que comparto con Javi) y que va adelante sin quedarse en una mera idea. Una web sobre rugby amateur, Rugby de Calle, una de mis pasiones, en el que damos una visión distinta del deporte. Más desenfadada en ocasiones, pero sobre todo orientada a equipos pequeños, ligas universitarias y ligas regionales. Tampoco es un proyecto muy grande, hemos empezado con lo básico y con las ideas fundamentales, aunque tenemos muchas cosas en mente que iremos desarrollando a medida que pase el tiempo. Pero quizá ese ha sido el motivo de que ya esté online: la sencillez.

Hasta ahora cometía un error una y mil veces y era intentar proyectos muy grandes y, no solo eso, sino pretender que en el momento en que viese la luz, el mismo estuviese en una forma casi final. El problema que tiene esto es que por un lado es difícil ver resultados que te vayan motivando, puesto que siempre parece estar en construcción; por otro, al intentar abarcar mucho a la vez, uno termina sin saber como continuar porque se presentan muchos problemas a un mismo tiempo. Sin embargo he aprendido. El blog ha salido con lo básico, las ideas principales que queríamos que fuesen el tronco principal del proyecto. Así que ya podemos verlo online y ver la reacción de la gente a diferentes ideas que vamos presentando, evaluamos cuánto gustan o no las entradas que vamos publicando y en base a eso, podemos rectificar y modificar sobre la marcha. Evitamos trabajar en algo que no va a gustar, nos ahorramos trabajo que no va a llevar a ningún lado. Y eso es genial.

Cuando se comienza a pensar en un proyecto así, se parten de ciertas suposiciones. La principal es pensar que hay “mercado” para lo que ofrecemos, es decir, que va a haber gente a la que le guste esto que pretendemos hacer. Pero no sólo eso, sino que a esa misma gente le gustará cómo lo pensamos hacer. Proyectamos en los demás lo que nos gusta a nosotros. Así que normalmente, nos ponemos a ello sin hacer más análisis, creyendo que sólo basta hacerlo exactamente como nos gustaría si fuésemos nuestro publico. El problema es cuando esto no es así y hemos trabajado mucho para lanzar el proyecto una vez terminado, porque es entonces cuando nos cuesta dejarlo ir, aceptar que nos hemos equivocado y cambiar. Hemos invertido mucho tiempo y esfuerzo previo y nos cuesta aceptar que a la gente no le gusta así, pensamos que es que hay algo más que falla, que la gente no se ha enterado de que existe el proyecto o que no están entendiendo lo que planteamos. Y dedicamos más esfuerzos aún a vender esa idea, a reforzarla y a profundizar en el error. Esto es lo que sucede en ocasiones cuando comenzamos a trabajar sobre nuestras suposiciones sin intentar comprobar en la práctica si estamos en lo cierto. Básicamente lo contrario a como nos lo hemos planteado, puesto que empezamos con lo básico para ir añadiendo las demás ideas después, cuando vayamos comprobando que estamos acertados o no, qué gusta y cómo. Si estamos totalmente equivocados, resultará sencillo cambiar de rumbo.

Por otro lado, está siendo un momento perfecto para refrescar aquello que aprendí cuando trabajé como community manager en distintos proyectos. Muchas cosas y formas han cambiado desde entonces, pero la idea básica que aprendí y que me dio buenos resultados creo que sigue vigente: comunica con personas, porque Internet es hoy más que nunca social. Pero no social en el sentido que se le da, de las redes sociales como centro de la red -que también puede ser- sino social en el sentido de que los que van a ver mi web, a recibir mi producto no son ni clientes, ni targets, ni direcciones de correo electrónico, ni robots. Nos olvidamos que detrás de un comentario del que sólo vemos un nombre más o menos ambiguo, un texto y un avatar, en realidad se encuentra una persona como las que nos encontramos en la calle y en nuestra vida diaria. Tratando como personas a los visitantes, dirigiéndonos a ellos como lo que son, personas, la comunicación se vuelve más fluida y bidireccional, que es la esencia de la red. No es un canal tradicional en el que uno emite y otro es el espectador. Y pasa lo mismo con las críticas. Resulta sencillo despreciar una crítica a lo que hacemos, puesto que detrás de un comentario o un mail no hay más que un nombre. Podemos proyectar lo que queramos sobre esa persona, así que nuestro cerebro tiende a proteger nuestra autoestima ante las críticas creando una imagen poco favorable de quien hace esa crítica, de forma que el valor de su comentario decrece hasta resultar irrelevante. En muchas ocasiones, esto será así, puesto que cuando uno se expone siempre aparecen individuos que atacan, por motivos variados y sin fundamento. Hatters gonna hate. Pero hay que evitar caer en la trampa fácil de despreciar todas las críticas pensando que todas son infundadas. Ni mucho menos.

Volviendo al tema, la cosa marcha. En el Facebook de la web estamos alcanzando la visibilidad que esperábamos, la gente nos da su feedback y es bastante positivo. Aunque acabamos de empezar y apenas hemos mostrado la idea. Sin embargo, una de las suposiciones con la que partíamos es que el mundo del rugby amateur en España está muy conectado, con muchas redes de contactos y apoyo mutuo a proyectos e iniciativas relacionadas con el mundillo. Y esta suposición resulta ser cierta. Estamos recibiendo apoyo de toda la gente que conocemos, que da visibilidad al proyecto en otras redes y nos apoyan con los likes y compartiendo las publicaciones del Facebook. Esto nos permitirá llegar a más gente de forma sencilla y valorar mejor el rumbo que tomamos. Ahora es nuestra responsabilidad devolver esa confianza y apoyo haciendo algo que les guste y que merezca la pena. Y en eso estamos.

Mentalidad y Deporte: la Importancia de los Pequeños Pasos

Los pequeños pasos son más importantes de lo que la gente piensa. Esto se debe a que, en general, los pequeños pasos no cambian la situación: si queremos ahorrar para hacer un viaje, tomar un café menos al día o comprar los cereales que son algo más baratos no va a ayudarnos a pagar el vuelo. Pero tienen una importancia y un valor que la gente subestima y es que mentalizan. Y hoy quiero hablar de los pequeños pasos para hacer deporte y ponerse en forma. Pequeños detalles que nos ayudan a conseguir metas más grandes. Bajar o subir las escaleras y no usar el ascensor no van a mejorar mi condición física ni me van a hacer perder peso -no subo tantas escaleras al día-, pero van a mentalizarme a la hora de practicar ejercicio. Pequeños pasos para conseguir dar otros mayores.

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Mis hábitos zen

Desde la vuelta de vacaciones, he cambiado ciertas cosas. No es tanto que escriba más en el blog, sino el cambio de mentalidad que ha supuesto y el motivo. El motivo ha sido que, de una vez por todas, he decidido perseguir los objetivos que tengo todo lo que pueda. En parte, viene dado por ciertos blogs que he ido descubriendo en los que se dan ideas y hábitos para centrarse en proyectos y objetivos propios. Uno de esos blogs es ZenHabits. Ahí se explica cómo se llega a ser productivo y a sacar adelante proyectos personales consiguiendo los objetivos que uno se propone, de los cuáles siempre he tenido muchos. Por eso he titulado la entrada con este nombre. Así que veamos qué hábitos zen he adquirido.

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