Qué hacer cuando llegas a la meta…

Humm, es curioso que haya tardado en darme cuenta.

Cuando me metí a hacer físicas, me veía en un futuro trabajando en algún centro científico internacional; trabajando en algo novedoso o que implicase solventar problemas que no se habían resuelto o planteado antes. Tanto teóricos como científicos. Esa meta desapareció de mi mente cuando acababa la carrera, porque no quería hacer un doctorado ni llevar la dura vida que lleva un estudiante. También porque estaba cansado ya de estudiar y había conseguido lo que quería: aprender física y terminar la carrera que más me gustaba.

Al poco de terminar, me dí cuenta de que quería hacer cosas útiles y de aplicación práctica; también quería tener tiempo libre y que el trabajo fuese algo que haría incluso en mi tiempo libre. Es la mejor manera de no trabajar nunca. Fue siguiendo las opciones que se me abrían delante y he te aquí, que de repente estoy trabajando en ELI, un proyecto europeo de física de láseres. Hoy mismo, en Hamburgo, en DESY, un centro con más solera que el mío (de hecho, funciona desde hace años) y de investigación científica. ELI está en construcción, y aunque no estoy en el desarrollo teórico del asunto, estoy en el desarrollo práctico y tecnológico. Es decir, casi sin proponérmelo, he conseguido cumplir el objetivo que tenía, el deseo más bien, cuando estudiaba físicas. Digamos que he llegado a la meta…

…pero de una carrera que dejé de correr hace tiempo. Ahora me interesa programar, desarrollar aplicaciones, software, videojuegos, escribir… proyectos más personales que otra cosa, proyectos comerciales si queréis. La ciencia para los científicos, porque yo no me considero tal hoy en día. Ironías de la vida, conseguí llegar mi meta cuando resulta que ya no me interesaba.

Imagino que de eso se trata: las metas son sólo el combustible para seguir avanzando y para seguir mejorando. Quizá solo se trata del camino que recorremos mientras tanto.

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Eres gilipollas…

Sí. Y yo. Todos somos gilipollas porque siempre habrá alguien que piense que lo somos. Es inevitable. Y si nadie piensa que lo eres, probablemente sea porque estés volando debajo del radar, es decir, porque no te mojas en nada ni tienes opiniones e ideas firmes… gilipollas.

¿Os habéis dado cuenta? Muchos hemos sufrido en algún momento porque alguien pensó que éramos gilipollas; probablemente gastásemos energía y pensamientos en intentar cambiar ese hecho, en convencer a otro de que no éramos gilipollas. Y resultó que encima pensaron que éramos unos perdedores incapaces de mantener una opinión. Repito: siempre habrá quien piense que somos gilipollas. Porque siempre habrá otras personas que pensarán distinto, o no pensarán; que no les guste lo que hacemos o decimos y que sus principios o axiomas vitales sean contrarios a los nuestros. Pensarán que somos gilipollas. Y nosotros sabremos que ellos lo son.

Y el resultado es maravilloso. Ya que siempre seremos gilipollas para alguien, ¿por qué preocuparse de intentar cambiarlo? No tiene sentido debatir largamente con alguien para que nos entienda, para que entienda la forma de ver las cosas que justifica lo que decimos y hacemos, de forma que no crea que lo somos. Probablemente su forma de ver el mundo no tenga nada que ver con el nuestro y eso es lo que hace que nos vea como eso, gilipollas. Nada va a cambiar, puesto que no quieren explicaciones, sino claudicaciones. Que reconozcamos que ha sido un error, que estábamos equivocados y que esa persona tenía razón. El problema es que si realmente creemos lo que decimos y lo que hacemos, si pensamos que es correcto, no hay forma de hacer lo anterior sin resultar indigno o ser un cobarde atado por las opiniones externas. Así que es una trampa, no hay escapatoria. No hay forma de exponer nuestras ideas y opiniones de forma que todo el mundo las entienda correctamente. Para ellos, seremos gilipollas o cobardes… Por eso son gilipollas. Por eso todos lo somos. Ahora, podéis descansar tranquilos. Ya podéis escribir lo que queráis en Twitter y en Facebook porque sabéis que siempre seréis gilipollas. Como yo.

Si no hay dolor, no hay gloria

Básicamente pienso en toda la mierda que hay por ahí sobre como hacerse rico fácilmente, como ligarte a una modelo en 7 sencillos paso y como adelgazar sin esfuerzo.

Creo que podemos sacar una regla fundamental: si te dicen que es fácil, que solo hay que saber ciertos trucos, que no hay que trabajar duro… te van a vender algo. Un libro, un curso o unos fantásticos vídeos que te van a enseñar lo que nadie ha descubierto aún para conseguir el éxito sin problemas.

Y no todos los libros de auto-ayuda ni todos los cursos son basura (aunque el porcentaje de cosas inútiles es alto). Sin embargo, cualquier cosa que se consiga sin esfuerzo y se explique en un libro, o bien es algo que no merece la pena, o bien es mentira.

Mi consejo, sin cobrar ni vender un curso (aún), es: si quieres aprender algo o piensas comprar un libro de auto-mejora, compra solo aquél que lo primero que te diga sea “esto es difícil y tienes que poner esfuerzo”.

Oferta y Demanda

Estoy algo liado con la vuelta del blog de rugby, así que quizá esta semana la cosa ande floja. Pero quiero dejar algunas ideas a las que doy vueltas desde hace tiempo. Hace ya unos años que la economía y la dinámica social son dos temas que me interesan mucho y que, creo, están íntimamente relacionados. Tanto es así, que mis ideas sobre estos temas, para disgusto de algunas personas que me conocen, han ido cambiando y adoptando un enfoque más realista y menos idealista. Menos humanista, si se quiere.

De las ideas fundamentales que más me han afectado y que más han cambiado mi punto de vista es la de la oferta y la demanda. Creo que, al contrario de lo que se dice, no es tanto una ley económica Read More

Mi Cisne Negro

Estoy terminando de leer el libro de El Cisne Negro, sobre lo impredecible de las catástrofes, de los golpes de fortuna y de situaciones que trastocan todo en un mundo cada vez más complejo. Se trata de que la estadística es poco útil para predecir los grandes cambios, puesto que llega un suceso que nadie predijo y que comienza a afectar todo a su alrededor. Algo que se descartó (o incluso ni se le ocurrió a nadie) resulta ser el efecto más peligroso que cualquiera de los otros que se tuvieron en cuenta. Cuanto más complejo e interconectado esté todo, más imprevisibles son estos sucesos porque nuestro cerebro no ha evolucionado para prever estos complejos entramados.

La frase tan conocida, aunque esencialmente errónea, de que un batido de alas de una mariposa Read More

Momentos históricos

Siempre me ha gustado la historia. En especial, lo que Unamuno llamó la intrahistoria. Es decir, las historias de la gente que vivió la historia. Si voy a un castillo semi-derruído, pienso en quién viviría ahí, cómo vería el mundo y qué pasó. Mis locuras.

Pero respecto a la historia, mejor dicho, Historia, me llama la atención un detalle que siempre olvidamos: quienes la vivieron apenas sabían qué ese momento iba a repercutir en años, o incluso siglos, venideros. Me he acordado de esto leyendo el libro de El Cisne Negro sobre la incapacidad de predecir que tenemos. No sólo eso, sino la visión cortoplacista. En el caso del 11-S, sabíamos que estábamos ante un hecho que aparecería en los libros de historia. Pero cuando las primeras manifestaciones de lo que sería el 15M, la mayoría pensaban (me incluyo) que era una manifestación más debida al descontento. Podrían estar o no de acuerdo, pero nadie previó que de aquello llegaríamos a ahora, con nuevos partidos, posible regeneración -esperemos…- y los partidos tradicionales hechos un lío. Y eso sigue siendo corto plazo. Pienso en cosas distintas Read More

Crisis profesional: que pasa cuando no quieres lo que querias

Cuatro años de búsqueda. Desde que acabé la carrera, mi objetivo personal y profesional era encontrar un trabajo en el sector para el que estuve estudiando durante años. Cada día, antes de ir a dormir, le daba vueltas en la cabeza sobre qué tenía que hacer, cuáles podían ser los pasos para llegar allí. Era algo que no podía dejar de lado. Llegar a trabajar en un sector científico o tecnológico, en proyectos relacionados con la física o la ingeniería, programación y simulaciones. He echado cientos de curriculums, me he marchado a Inglaterra buscando más horizontes y a mejorar el idioma, he dejado trabajos con sueldos decentes -aunque horarios extremos- y me he mudado a un país tan extraño para mí como República Checa. Aquí, por fin, parecía que lo había encontrado. Read More